En 1635, el Cardenal Richelieu fundó la academia con el fin de normalizar la lengua francesa, es decir, protegerla, darle normas y hacerla más pura y comprensible para todos. Esta institución, además, es la encargada de editar y publicar el Diccionario Francés.
La Academia Francesa se compone de cuarenta miembros entre los cuales se cuentan poetas, dramaturgos, críticos de arte, médicos, historiadores, filósofos y a quienes se les llama “inmortales” debido a la consigna del Cardenal Richelieu que se halla inscrita en el sello distintivo de la institución: “Los inmortales deben trabajar por la inmortalidad del idioma.”
















