“Yo llegué a la casa donde ella vivía y prendí la luz, ella estaba dormida y le dije: Doglys vamos hablar acá afuera, ella me decía que no. Luego la intenté tomarla del brazo, yo tenía un cuchillo guardado en la pretina del pantalón (…) y ella sale para la cocina a coger un cuchillo, fue cuando me le abalancé con el cuchillo y le pegué una puñalada por la costilla y otra en el brazo”.
Este es el crudo relato de Rafael Campo ante la Sijín sobre la forma como acabó con la vida de su expareja, Doglys Palmas, el viernes 28 de junio por la noche. “Él la tenía acosada y ella ya lo había denunciado, había hecho todos esos trámites para que la dejara tranquila pero no pasó nada.
Terminaron porque le gustaba pegarle”, contó un familiar de la víctima.
Como a Doglys, en el Cesar otras cinco mujeres fueron víctimas mortales de personas que en algún momento amaron. La mayor preocupación es que este año, si se mantiene la tendencia, se doblarían los casos de feminicidios en comparación con el año anterior: en el 2018 fueron siete casos en todo el año; en el 2019, se cuentan seis en el primer semestre.
















