Los hospitales de Chiriguaná, Pailitas, Pelaya y el Instituto Departamental de Rehabilitación y Educación Especial, Idreec, siguen catalogados por el Ministerio de Salud y Protección Social con riesgo financiero alto debido a sus altas deudas y bajos ingresos, lo que los obliga a someterse a un programa de saneamiento fiscal y financiero.
A corte de junio del 2017, según datos de la Secretaría de Salud Departamental, el Hospital Regional San Andrés, de Chiriguaná, tiene un pasivo de $13.268.000.000 y una cartera de $17.249.000.000; el Hospital Helí Moreno Blanco, de Pailitas, tiene un pasivo de $919.515.501 y una cartera de $2.094.051.806; el Hospital Francisco Canossa, de Pelaya, tiene un pasivo de $1.823.997.008 y una cartera de $958.196.961; y el Instituto Departamental de Rehabilitación y Educación Especial (Idreec) de Valledupar, tiene un pasivo de $1.570.118.074 y una cartera de $351.507.558.
“Cuando se habla de hospitales en riesgo alto se refiere a que no son viables financieramente para continuar sus actividades. Sus pasivos o deudas están muy por encima de lo que pueden reclamar a sus acreedores, tienen un desequilibrio hasta en el gasto operacional y están a punto de una intervención por parte de la Superintendencia de Salud. Generalmente entran en un acompañamiento por el departamento, de los Ministerios de Salud y el de Hacienda”, explicó el secretario de Salud Departamental, Nicolás Mohrez Muvdi.
















