Juegan el papel de defensores, pero también de acusadores. Y en esa dinámica pueden perder o ganar. Pero a ellos los contratan solo para ganar, así que más allá de las posibilidades humanas les exigirán resultados positivos. Es la labor de los abogados, especialmente de los penalistas.
Basta buscar en la prensa para entender que muchos abogados viven bajo amenaza en cualquier parte del país, y por supuesto en el Cesar. La última víctima de ese riesgo latente fue el joven litigante Edwin José Puello, asesinado el pasado martes en Maicao, La Guajira. A sus 34 años Puello registraba bajo su cargo varios procesos judiciales, el último, el caso del cantante Juan Mindiola.
















