Nadie escuchó ni vio nada. Si gritaron o ventilaron el sufrimiento, probablemente a duras penas quedó consignado en los pocos metros cuadrados que había en la humilde ranchería que cuidaban donde los mataron a ‘sangre fría’.
Los últimos minutos de vida de Eliécer Sanjuan Rincón, de 45 años, y su hijo Andrés Camilo Sanjuan, de 16, los pasaron unidos, uno al lado del otro; ambos maniatados, boca abajo y torturados. Se presume que demoraron así más de cinco horas, después de haber sido atacados con elementos contundentes como si fueran ‘una serpiente’.
En el sitio llevaban tan solo ocho días de haber llegado. La finca se llama ‘La Panocha’, que está ubicada en la vereda El Milagro, perteneciente a Codazzi, un sitio anclado en la Serranía del Perijá que es zona limítrofe con Venezuela.
















