Un sobrino fue quien dio la mala noticia a la familia: a Angy Paola Castilla Olivero la asesinaron y su cadáver estaba en fotografías que rápidamente se propagaron en redes sociales.
Su cuerpo tenía dos impactos de bala en la cabeza y estaba a metros de la Penitenciaría de Máxima y Mediana Seguridad, conocida como ‘La Tramacúa’, ubicada a las afueras de la ciudad.
¿Qué pasó? Ese fue el interrogante que la familia Castilla Olivares en cuestión de horas supo responder, por algo fundamental: unas llamadas, esas que en repetidas oportunidades sostuvieron con el confeso determinador identificado como Francisco Javier Ravelo Correa, excompañero sentimental de la mujer y quien cerca de las 12:30 del mediodía del 20 de junio la sacó de su casa, localizada en el barrio Panamá Tercera Etapa, para llevársela en el taxi en que trabajaba.
















