POR PEDRO NORBERTO CASTRO ARAUJO/ESPECIAL PARA EL PILÓN
Corrían los años 80, la economía del departamento era totalmente primitiva, estaba orientada en la mediana agricultura que simbolizaba productos de pancoger, la tierra se encontraba dividida en pequeños latifundios y sus gentes con mínimas oportunidades laborales para trabajar en la industria dada su inexistencia.
Educarse era un privilegio para ricos; las familias de escasos recursos debían conformarse con sacar adelante a los suyos solo hasta el bachillerato. Las posibilidades de éxito para muchos eran escasas, debido a que las oportunidades en educación superior en la región era ninguna.
















