Muchas personas rehúsan viajar desde Valledupar a Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades del interior del país para evitar los largos trayectos de quince y hasta más horas metidos en los buses. Otros no se atreven a hacer esos viajes en sus carros particulares por las adversidades en las carreteras y otros prefieren viajar en avión para ahorrar tiempo y disfrutar de comodidades.
Incluso, hay viajeros que compran sus tiquetes con dos y tres meses de antelación para obtener descuentos, especialmente en los aéreos.
En fin, las tres situaciones convergen en una poderosa razón entre los pasajeros: llegar a sus destinos sin infortunios, en el horario pactado y con las comodidades estipuladas en el pasaje que el usuario compra a la empresa que lo va a transportar.
















