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La lechuza del campanario de la Concepción

El párroco sacó del campanario a la hermosa ave a escobazos y después quemó un poco de incienso negro, traído de Egipto, para espantar los malos espíritus.

¡Fuera, fuera! Lechuza de los mil demonios, gritó, en la iglesia de La Concepción, el cura Ramón Campo de Villegas, quien acaba de llegar de España para iniciar su misión evangelizadora.  

El párroco sacó del campanario a la hermosa ave a escobazos y después quemó un poco de incienso negro, traído de Egipto, para espantar los malos espíritus. 

La lechuza blanca, de apariencia misteriosa, extendió sus alas y se marchó, debió abandonar su morada de los últimos años, salió al bosque de los armadillos gigantes, evadiendo a los cazadores furtivos en ese valle de historias fantásticas. 

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