El 2 de noviembre de 1917, en la segunda guerra mundial, Reino Unido realizó un anuncio público y formal, donde brinda su respaldo para el asentamiento del pueblo judío en un territorio del imperio otomano denominado Palestina.
Dicha formalidad fue plasmada en un documento escrito y firmado por Arthur James Balfour, quien ejercía como ministro de relaciones exteriores (Foreign Office), documento enviado a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda; es perentorio aclarar que el término sionismo es relativo a un movimiento político surgido a finales del siglo XIX, que en sus inicios propendía por el restablecimiento de un estado judío y que en la actualidad persigue el desarrollo y protección del estado independiente de Israel, y al igual que Palestina se sustentan en postulados de carácter histórico.
El 29 de noviembre de 1947 la Organización de las Naciones Unidas (ONU), emitió, con dos años de creación y a la vera con una manifiesta inexperiencia, que con el tiempo se demostró, la inadecuada resolución 181, aunado a la falta de una hoja de ruta y la ausencia de disposición para ejecutar dicha medida, lo cual tuvo consecuencias en el tiempo que aún persisten.
















