POR YARIME LOBO BAUTE/ ESPECIAL PARA EL PILÓN
Se acaba 2022 y el asomo de seres con la fórmula mágica para bien gobernar Valledupar comienza a perfilarse como el orden del día en las redes, entre muchas quejas me llama la atención la etiqueta que le han puesto a la capital del César: Capital de la Muerte y la promesa tacita de revertir dicha conversión una vez el gobierno actual no va más (altos índices de desempleo, hurtos en todas sus variedades, destrucción de los ecosistemas, homicidios, feminicidios, entre otros).
Lo complejo de todo esto es que lo que está aconteciendo en la ciudad y alrededores no es de este año, ni de este gobierno de turno. Es un asunto que viene cultivándose cuatrienio a cuatrienio.
















