En La Junta, La Guajira, el 8 de noviembre de 1957, en un ambiente de pesebres, de niño Dios, de carritos de madera y cardón, escuchando el mugido del ganado, nació Julio Rafael Díaz, trovador de la música vallenata, noble, al que le encantaba enseñar.
Desde siempre mostró inclinación por la música, especialmente por el folclor vallenato. Por eso conformó un conjunto con sus hermanos menores y con amigos de la escuela.
Cantaban canciones de la época y también se desafiaban con piquerias, versos iban y venían. Eran jornadas que disfrutaban mucho y en las que Julio Rafael descubrió su talento para componer.
















