A mi parecer, el Manifiesto de Cartagena escrito por El Libertador en 1812, después del fracaso de la Primera República de Venezuela, proclamada en 1810, es como el proemio ideológico de su Carta de Jamaica del año 1815. Pero es en el Discurso de Angosturas, donde planificó su pensamiento ilustrado y retrata de cuerpo entero nuestras falencias de pueblos criollos iberoamericanos.
En el primero expone las causas de la caída de la Primera República de Venezuela y en el segundo documento, ilustra a los destinatarios sobre el estado de cosas de las colonias latinoamericanas interesadas en la independencia del gobierno español y las series de circunstancias adversas para lograr aquel propósito.
LOS DESTINATARIOS
Digo a los destinatarios pues si bien es cierto que la carta estaba dirigida en singular al ciudadano inglés Henry Cullen, residente en la Isla de Jamaica, no es menos evidente que esta se encontraba bajo el gobierno del general Petión, y por el entonces coronel Bolívar, necesitaba llamar la atención auspiciosa de este y la de los gobernantes europeos– especialmente los del Reino de la Gran Bretaña– amantes de la libertad –, a fin de recabar su solidaridad y colaboración moral y física para la causa independentista.
















