Una tarde triste sentado en mi hamaca,
el humo del tabaco me fue adormeciendo.
Me sumí en los recuerdos de mi adolescencia,
y del Loperena querido colegio.
Recordé los años que ya se habían ido,
de un tiempo sumido en mi soledad.
Recordé la escuela del pobre y del rico,
la madre querida de la libertad.
Tu techo cansado recuerdo en silencio,
de teja teñida de un rojo fugaz,
tus muros de antaño que testigo fueron,
de un siglo agitado de guerra y de paz.
















