Después de despedir el año, en fiestas de año nuevo, en el verano del 59 en la cercana población de Robles, Rafael Escalona Martínez y su esposa Marina Arzuaga Mejía, junto con don José Antonio Morón Canales y doña Eloísa Cotes de Morón y sus hijos José Carlos, Hernán, Rodolfo, Alfonso, Efraín, José Antonio, Lucila, Gloria, Josefina y Eloísa, habían convocado a sus amistades a una recepción familiar.
Al evento asistieron Manuel María Morón y Delfina Mieles y sus hijos Agustín, César Emilio, Luis Alfonso y Marceliano Morón Mieles; María Mercedes Araujo, ‘Carmelita’ y Emilia Morón, Dubys, ‘Carmencita’ y Hernando Morón Mejía; Blanca, y Ciro Agustín Araujo, Betty y Mariela Daza Morón, Fanny Oñate, María Cristina y Elsa Aroca, Elda Arredondo, Edelmina y Socorro Oñate, Margot Zequeira, María y Teresita Murgas, Clorinda, Melva y María Cristina Morón Oñate, Alba y Esther Emilia Araujo Morón, Álvaro, Peter y Juan Carlos Olivella Araujo, Emiro Quiroz, Hermes Cuello Gutiérrez; Jaime y El Negro Daza, José María y Eduardo Oñate, Claudio Morón, Manuel Moscote Mejía, Ana Luisa Quiroz, Alcides Daza, Genith Mejía Morón, Tobías Murgas, Tobías Mejía, Hugues Araujo, Armando Cotes, Carlos Aroca, Álvaro Muñoz Vélez y Luis Alberto Guerra.
La fiesta inició un viernes 2 de enero de 1959 al ritmo de porros y valses interpretados por la orquesta de los hermanos Luis Gregorio y Clemente Calderón; con el sonido armónico producido por las trompetas la parranda se prolongó hasta las dos de la mañana del día 3 de enero de 1959. Los asistentes entusiasmados y con el ánimo de alargar las festividades de fin de año y de programar con antelación las fiestas de carnaval decidieron de común acuerdo proponer el nombre de la señorita Lucila Morón Cotes, bella y distinguida dama para que representara a la sociedad pacífica en el carnaval que avecinaba.
















