Especial

El vallenato de Castilla (Primera parte)

Imaginemos al viejo vallenato recién nacido en su cuna geográfica, en medio de las montañas.

Comprender con palabras la importancia de la dinastía Castilla en la música vallenata puede resultar equívoco si no se traduce en sentimiento. Memorable estirpe de cajeros que con golpes de tambor anunciaron el suceso de grandes obras poéticas en una cultura voceada paso a paso en los caminos que abrieron sus historias. Si al forjar la vida de sus pueblos la huella del vallenato fue encaminada en sus versos, seguidos por su ritmo, armonía y melodía.

Al tenor literal serían las mismas letras que se cantan en otras músicas, pero su real significado está grabado vivo en sus canciones, igual que el mensaje secreto que escriben los enamorados en una carta, que solo podrá entender quien lo vivió. Es así el vallenato: no se escucha se vive; como los amantes se aprestan al amor después de sentir cadenciosas palabras que armonizan sus vidas.

Barrios como El Cañaguate, de Valledupar, fueron testigos de la evolución de la música vallenata.
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