El Cesar puede ser un departamento que le muestre a Colombia hasta dónde llegaron las consecuencias de los grupos paramilitares y las guerrillas, quienes dejaron como resultado masacres, desplazamientos, violación de los derechos reproductivos y culturales, secuestros y más de 3 mil desapariciones forzadas.
Han pasado los años y aún se siente el miedo, la zozobra y el temor que genera la falta de paz social en todo el territorio. “El conflicto armado se transforma y va mutando en el tiempo y el espacio. En el Cesar aún hay sitios estratégicos, regiones donde se siente que no ha terminado el conflicto, donde la gente siente temor porque hay presencia de grupos armados, porque aparecen pintadas las paredes con letras, porque secuestraron a alguien”, afirmó la coordinadora de la Comisión de la Verdad en el Caribe, Ana María Ferrer.
Por lo anterior, desde el pasado 26 de mayo la Comisión de la Verdad, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, la Jurisdicción Especial para la Paz y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se reunieron con 80 representantes para analizar escenarios que impidan la continuidad del conflicto armado en el departamento.
















