Llega la noche en la carrera 7 con calle 45, barrio San Fernando, y un número indeterminado de personas en condición de calle se preparaba para dormir en cambuches.
Drogadictos, alcohólicos, y hasta refugiados que llegaron de Venezuela dormían en los tres ranchos que aún hoy se ven desde La Terminal de Transportes en el lote abandonado por sus propietarios, los Gutiérrez Dangond, desde hace años. Pero de ese mismo terreno fueron desalojados los invasores el 22 de julio. Un día antes EL PILÓN registró en sus páginas el terrible panorama de la indigencia y drogadicción que lo habita. Luego de 24 horas de la intervención de la Secretaría de Gobierno Municipal y la Policía del Cesar, el predio estaba nuevamente ocupado por estas personas, que hacen parte del círculo vicioso que padece este y otros predios similares en la ciudad.
La comunidad víctima de los fenómenos sociales que de estos lotes surgen está cansada de quejarse. La Policía Nacional, cuando se coordina con el Gobierno local, interviene y despeja, y al día siguiente todo vuelve a la anormalidad.
















