Especial

El acordeón, el tesoro de ‘Alejo’

Cualquiera de los diferentes ritmos del vallenato fue utilizado por ‘Alejo’ para enarbolar su acordeón en sentidos cantos, pero sin duda es de todos el más notable la puya ‘Pedazo de acordeón’.

Para la gran mayoría de nuestros juglares del ayer, el acordeón fue siempre un motivo de inspiración para hacer cantos que resaltaban sus bondades y características, en otros casos llegar a considerarlo arma y escudo, compañero fiel, incalculable tesoro y cómplice alegre en las conquistas amorosas, siendo realmente pocos los acordeoneros que en alguna de sus composiciones no le hayan dado un papel protagónico a su tres coronas. 

Pero ninguno de ellos le dio tanto simbolismo y espacio en su vida musical como el negro Alejandro Durán, quien en por lo menos treinta canciones suyas encontramos el acordeón sacando el pecho ya en forma directa o tácitamente con sus notas animadas.

Cualquiera de los diferentes ritmos del vallenato fue utilizado por ‘Alejo’ para enarbolar su acordeón en sentidos cantos, pero sin duda es de todos el más notable la puya ‘Pedazo de acordeón’,  donde  en ninguna forma el término Pedazo lleva algún sentido despectivo, antes por el contrario rebosa del más grande cariño y amor porque es en él donde tiene su alma y para morir tranquilo y feliz solicitó el magno favor que a la hora de cumplir su cita con la parca se lo llevaran al campo santo como el compañero fiel que fue en las buenas y en las malas. Este canto representa su testamento musical y es el de mayor desgarramiento espiritual.

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