Desde que tenemos uso de razón iniciamos a contar los años, las escalas donde iniciamos varían, cuando niños quisiéramos que los años pasaran rápido solo para tener la dicha de cumplirlos y ostentamos con superioridad, en la mayoría de las veces, con que “soy mayor que tú”, “yo tengo seis y tú cinco” pensando que al ser mayor ese año me confiere ser el líder, el que dice cómo se inicia el juego o quién juega.
Luego, en la pubertad el crecer es una obsesión, quiero ser alto(a), quiero ser guapo(a), quiero ver crecer mis órganos o simplemente quiero cuidar mi físico ya que, en mi Facebook, Instagram y en la mayoría de mis redes sociales, mi imagen vale mucho.
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