Además de la reparación de las víctimas, desminar el territorio colombiano es uno de los principales retos a largo plazo que surgieron de las negociaciones entre el Gobierno y las Farc. Históricamente, los grupos armados ilegales se sirvieron de las minas antipersonal para proteger sus cultivos ilícitos, minando en 25 años cerca de 52 millones de metros cuadrados del suelo colombiano.
La fuerza asesina de las MAP (minas antipersonal) no distinguen entre civiles y soldados, niños o ancianos, mujer u hombre, por eso su uso está prohibido en los conflictos desde 1997. Sin embargo, en Colombia los registros señalan 11.400 víctimas, 7.025 de la Fuerza Pública y 4.433 civiles.
Aunque no está en la lista de los departamentos con mayor cantidad de minas antipersonal (MAP) accionadas, en el Cesar actores como el ELN (134), las Farc (78), los paramilitares (5) y las bandas criminales (180) sembraron el terror en casi todas las zonas rurales.
















