El pasado mes de marzo, el acordeonero Rubén Lanao tuvo que responder ante la Fiscalía por la filtración de videos íntimos de su expareja, después de que esta se negara a continuar la relación. El 29 de mayo de 2024 el país se conmocionó ante el feminicidio de Stefany Barranco Oquendo en el Centro Comercial Santa Fe en Bogotá, a manos de su expareja. El 14 de junio el Movimiento Amplio de Mujeres del Cesar protestó en la Clínica de Alta Complejidad de Valledupar contra la contratación del médico Antonio Figueredo, condenado a 16 años de cárcel por violencia intrafamiliar y lesiones personales contra la también médica María Paula Pizarro después de propinarle una brutal golpiza luego de que este leyera sus conversaciones de WhatsApp.
Como estos, hay innumerables casos en los que los celos llevaron a un hombre a violentar a una mujer. La psiquiatra Victoria Pérez, explica que los celos se generan por la amenaza o la sensación de estar perdiendo un vínculo o una relación y que, aunque son una emoción normal se torna patológica cuando surge una necesidad intensa de control, llevando a la agresión física o verbal e incluso al asesinato.
“Muchas personas dicen que los celos son señal de amor, yo diría que sí, de amor propio, de ese temor de perder lo que para mí es importante, lo que me genera bienestar, lo que casi que se ve como una pertenencia”, afirma la Dra. Pérez.
















