Las persecuciones políticas después de la guerra de Los mil días propiciaron el éxodo de mucha gente de los departamentos del interior hacia algunas regiones de la Costa Caribe. Así llegó desde Duitama en Boyacá, Guillermo Araque, a la población de Manaure (Hoy Cesar). Después de haber militado en las tropas conservadoras y luchado en la batalla de Palonegro, tras un receso en los enfrentamientos con los batallones liberales, desertó del ejercito azul y por la ruta del río Magdalena logró llegar hasta ciénaga y allí encontró apoyo de algunos miembros de la familia Costa, oriunda de La paz, Cesar, que le facilitaron el traslado hasta esta población, donde encontró tranquilidad, paz y amor.
Se casó con Eugenia Gutiérrez, instalándose entonces en Manaure, donde pasó la mayor parte de su vida. Tuvo dos vástagos Carlos y Enrique.
Como algo exótico para un boyacense, Araque se dedicó en Manaure a comprar y vender acordeones, que iban de mano en mano con los juglares que por allí transitaban, en esa forma aprendió a tocar Carlos, el mayor de sus hijos, quien a la postre sería un reconocido juglar del vallenato.
















