Informes Especiales

Boquerón, una alianza estado-empresa-sociedad en el corredor minero del Cesar

En el año 2010, la ANLA (Agencia Nacional de Licencias Ambientales) ordenó lo que en términos técnicos se conoce como el ‘reasentamiento’ de tres corregimientos de la zona minera del centro del Cesar: Plan Bonito, El Hatillo y Boquerón.

Inicia la historia: “Nos tenemos que ir”. Esta historia puede comenzar como la de aquellos cuentos infantiles que nos leían hace ya muchos años. Érase una vez, en un reino olvidado, caluroso y desértico tres poblados muy pobres que sin embargo estaban asentados sobre una gran riqueza. Así se inicia la historia de tres corregimientos de la zona minera del centro del Cesar. Plan Bonito, El Hatillo y Boquerón, tres centros poblados que existían mucho antes de que se iniciara la explotación de las minas de carbón por parte de las empresas Prodeco, CNR y Drummond.

Por los efectos contaminantes de dicha explotación, en el año 2010, la ANLA (Agencia Nacional de Licencias Ambientales) ordenó lo que en términos técnicos se conoce como el ‘reasentamiento’ de dichos poblados, al estar afectados sus habitantes, por el polvillo, las explosiones y, en general, la actividad minera.
Después de varios años de negociación, se logró que los habitantes de Plan Bonito se mudaran de su sitio y en igual proceso se encuentran los habitantes de El Hatillo, pero lo que nos ocupa en este análisis es lo que le pasó a Boquerón, que no se reasentó.

BOQUERÓN ES OTRO CUENTO

Población de cerca de 1.500 habitantes, en su gran mayoría afrodescendientes, a 20 minutos de la Jagua de Ibirico por carretera pavimentada y por terreno totalmente plano, con temperatura muy calurosa y con más de 100 años de existencia, historia y tradición en el sitio en donde se encuentra actualmente localizada.

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