La virtualidad y el aislamiento también se volvieron parte de la cotidianidad de los 24 antiguos espacios de capacitación y reincorporación, ETCR, en los que realizan su proceso de reincorporación cerca de 3.000 excombatientes de las Farc-EP, y sus familias.
El miedo a la propagación del coronavirus, ante las pocas condiciones sanitarias que tienen, se suma a los desafíos propios de la reincorporación que ya enfrentaban las comunidades de excombatientes antes de la pandemia.
“Nosotros vivimos en precarias condiciones, no tenemos un baño por vivienda, aquí compartimos tres baterías sanitarias para todos y no tenemos acueducto ni alcantarillado, el virus en estas condiciones sería fatal”, dice Wilman Aldana, uno de los líderes del antiguo ETCR de Tierra Grata, en Manaure, Cesar.
















