El fantasma de la inflación, o el coco de la inflación, como le dirían en otras culturas diferentes a la costeña, recorre hoy el mundo haciendo daños, afectando la economía de las familias, las finanzas de las empresas y – también- las proyecciones económicas de los gobiernos. Durante varios años, inclusive décadas, en el caso de Colombia, nos habíamos acostumbrados a unas tasas de inflación bajas y controladas. Uno valora lo que tiene, es cuando lo pierde, dice el refrán…
En efecto, esto ha venido cambiando en los últimos meses; primero, como consecuencia de los problemas económicos generados por la pandemia del Covid 19, luego la famosa crisis de los contenedores que afectó el comercio mundial y luego la decisión del presidente de Rusia, Vladimir Putin, de invadir a Ucrania, en unas ansias expansionistas que se creían superadas en Europa.
¿CÓMO DEFINIR LA INFLACIÓN?
Muchas personas saben lo que es la inflación, sencillamente lo han sufrido en sus bolsillos y en la vida cotidiana. Se puede decir que “la plata no rinde”, la misma cantidad de dinero, cada vez, alcanza para comprar menos. Como dice la canción vallenata ‘El Estanquillo’, Cuando llego al estanquillo, yo no sé lo que me pasa, me siento roto el bolsillo…la plata se vuelve nada”. Así es la inflación, maestro.
















