No era un hombre de fotografías con famosos. Su forma de ser tranquila y modesta no anhelaba explotar ese recurso con fines económicos. Sin embargo, sus ojos fueron testigos de encuentros casuales de políticos y de actores del conflicto armado que de manera cautiva visitaban su negocio: la heladería y pizzería ‘Los Corales’, ubicada en el centro de Valledupar.
En el local, el comerciante Abel Justiniano Vega Vega o ‘Abelito’ como cariñosamente le decían, conoció decenas de generaciones casi a la par de las que reconoció la sede de la Registraduría de la ciudad localizada, precisamente, en frente de la pequeña heladería.
El hombre, nacido en San Juan del Cesar, La Guajira, de 86 años, vio crecer a algunos miembros de las familias más tradicionales como los Castro, los Pupos, Pavajeau, entre otros.
















