En noviembre de 1997, Barranquilla, la ciudad que tuvo un espacio importante en el corazón de Gabriel García Márquez, fue epicentro de una noticia que sorprendió al país: el falso embarazo de Liliana Cáceres, una humilde habitante del Barrio Nueva Colombia en Barranquilla que ideó y puso en marcha una estrategia para hacerle creer a su pareja, y a la postre al país, que estaba embarazada y que esperaba nonillizos de una singular gestación que se sustentaba en una enorme barriga rellena de trapo.
Una vez se descubre el engaño inicia el revuelo nacional y ya lo demás es anécdota, una espectacular historia con ribetes de amor, pobreza e ingenio que no dejó de sorprender al mismísimo Gabriel García Márquez, quien no dudó en invitar a la protagonista de esa historia a su taller creativo.
Muchos años después, en un mundo diferente y dominado por la digitalización y las redes sociales, Barranquilla no deja de sorprendernos con la historia de la caída de un supuesto “Meteorito en el barrio Villas de San Pablo”, con toda una puesta en escena de una empresa que ideó el engaño colectivo para promover un nuevo proyecto inmobiliario.
















