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Editorial - 24 abril, 2010

Escalona vive

Cada día que pasa se acrecienta más la figura del maestro Rafael Escalona Martínez; su importancia en la música vallenata y en la música y en la cultura  popular colombiana. Las canciones de Escalona hace muchas décadas que hacen parte del imaginario colectivo y popular de la gente de todo el país y no sólo […]

Cada día que pasa se acrecienta más la figura del maestro Rafael Escalona Martínez; su importancia en la música vallenata y en la música y en la cultura  popular colombiana.
Las canciones de Escalona hace muchas décadas que hacen parte del imaginario colectivo y popular de la gente de todo el país y no sólo de la Costa Atlántica; pero con el paso del tiempo tiene más interés como objeto de estudio por su profundidad literaria, por su viveza narrativa, su picaresca y su descripción precisa, pero a la vez metafórica de personajes, hechos, situaciones; además de los cantos a sus amores, a sus amigos y a su gente más querida, en Patillal, Valledupar, en toda la región del Cesar, la Guajira y el Magdalena, en Bogotá, Panamá o en cualquier parte del mundo.

Cuando García Márquez apenas era un aprendiz de periodista, en las salas de redacción de El Universal de Cartagena, y El Heraldo de Barranquilla, ya Escalona era Escalona y su música alegraba la programación diaria de la radio más popular.
De allí que reiteremos el acierto de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata de dedicarle, una vez más, un Festival en su honor, “Escalona, el más grande de todos” y la importancia del foro que se inició ayer y concluye hoy, para discutir, desde muchos ángulos lo grueso, trascendental y profundo de su obra.
Después de Tobías Enrique Pumarejo, Don Toba, su paisano, y a quien consideraba su maestro, fue él, Rafael Escalona, el sobrino del obispo, el hijo del liberal Clemente Escalona, quien le dio un mayor nivel literario a las canciones de la música de acordeones, hoy conocida como música vallenata. Ambos eran voraces lectores de la poesía del periodo clásico español, ambos conocieron de los juglares de la Madre Patria, que nos heredo no sólo la lengua sino buena parte de nuestras raíces musicales. Y Escalona estudió bien el tema.
Escalona vive hoy en Valledupar, sin duda su obra es inmortal, sin que él se lo haya propuesto, jamás; era un hombre multifacético, así como podía componer unos versos para enamorar a una mujer o hacer las paces con su mejor amigo, iniciaba una empresa agrícola o volvía al contrabando, cuando las condiciones económicas se lo exigían.
El libro de su comadre, Consuelo Inés Araujo Noguera, “Escalona: el hombre y el mito”, una novela sobre su vida y su obra, lo retrata de pies a cabeza. Consideramos que la obra de la Cacica sobre su compadre Rafael aún no ha sido superada.
Pero la obra del Maestro es hermosa y profunda. Cada canción tiene una historia, unas vivencias y muchas veces esas historias y vivencias son tan interesantes y bellas como la canción misa.
Y así quedó demostrado ayer en el Foro Académico sobre la vida y obra del Maestro Escalona, “el más grande de todos”, a cargo de estudiosos e investigadores sobre su obra como el periodista, Félix Carrillo Hinojosa; ek periodista y escritor, Alberto Ramos; el compositor, Efraín Quintero Molina;  el investigador, Ismael Medina y el escritor y compositor, Julio Oñate Martínez, entre otros.
Hoy sigue el Foro y queremos invitar a nuestros lectores a vivirlo, a sentirlo, a conocer más sobre la vida y obra de Escalona.
Con este Foro y este Festival pronto a iniciarse, con afiches, exposiciones fotográficas, canciones y parrandas, se demuestra que Escalona vive, que su obra y su legado están con nosotros y que hacen parte de la esencia de la música y la cultura vallenata, y de la música y de la cultura popular colombiana y latinoamericana.

Editorial
24 abril, 2010

Escalona vive

Cada día que pasa se acrecienta más la figura del maestro Rafael Escalona Martínez; su importancia en la música vallenata y en la música y en la cultura  popular colombiana. Las canciones de Escalona hace muchas décadas que hacen parte del imaginario colectivo y popular de la gente de todo el país y no sólo […]


Cada día que pasa se acrecienta más la figura del maestro Rafael Escalona Martínez; su importancia en la música vallenata y en la música y en la cultura  popular colombiana.
Las canciones de Escalona hace muchas décadas que hacen parte del imaginario colectivo y popular de la gente de todo el país y no sólo de la Costa Atlántica; pero con el paso del tiempo tiene más interés como objeto de estudio por su profundidad literaria, por su viveza narrativa, su picaresca y su descripción precisa, pero a la vez metafórica de personajes, hechos, situaciones; además de los cantos a sus amores, a sus amigos y a su gente más querida, en Patillal, Valledupar, en toda la región del Cesar, la Guajira y el Magdalena, en Bogotá, Panamá o en cualquier parte del mundo.

Cuando García Márquez apenas era un aprendiz de periodista, en las salas de redacción de El Universal de Cartagena, y El Heraldo de Barranquilla, ya Escalona era Escalona y su música alegraba la programación diaria de la radio más popular.
De allí que reiteremos el acierto de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata de dedicarle, una vez más, un Festival en su honor, “Escalona, el más grande de todos” y la importancia del foro que se inició ayer y concluye hoy, para discutir, desde muchos ángulos lo grueso, trascendental y profundo de su obra.
Después de Tobías Enrique Pumarejo, Don Toba, su paisano, y a quien consideraba su maestro, fue él, Rafael Escalona, el sobrino del obispo, el hijo del liberal Clemente Escalona, quien le dio un mayor nivel literario a las canciones de la música de acordeones, hoy conocida como música vallenata. Ambos eran voraces lectores de la poesía del periodo clásico español, ambos conocieron de los juglares de la Madre Patria, que nos heredo no sólo la lengua sino buena parte de nuestras raíces musicales. Y Escalona estudió bien el tema.
Escalona vive hoy en Valledupar, sin duda su obra es inmortal, sin que él se lo haya propuesto, jamás; era un hombre multifacético, así como podía componer unos versos para enamorar a una mujer o hacer las paces con su mejor amigo, iniciaba una empresa agrícola o volvía al contrabando, cuando las condiciones económicas se lo exigían.
El libro de su comadre, Consuelo Inés Araujo Noguera, “Escalona: el hombre y el mito”, una novela sobre su vida y su obra, lo retrata de pies a cabeza. Consideramos que la obra de la Cacica sobre su compadre Rafael aún no ha sido superada.
Pero la obra del Maestro es hermosa y profunda. Cada canción tiene una historia, unas vivencias y muchas veces esas historias y vivencias son tan interesantes y bellas como la canción misa.
Y así quedó demostrado ayer en el Foro Académico sobre la vida y obra del Maestro Escalona, “el más grande de todos”, a cargo de estudiosos e investigadores sobre su obra como el periodista, Félix Carrillo Hinojosa; ek periodista y escritor, Alberto Ramos; el compositor, Efraín Quintero Molina;  el investigador, Ismael Medina y el escritor y compositor, Julio Oñate Martínez, entre otros.
Hoy sigue el Foro y queremos invitar a nuestros lectores a vivirlo, a sentirlo, a conocer más sobre la vida y obra de Escalona.
Con este Foro y este Festival pronto a iniciarse, con afiches, exposiciones fotográficas, canciones y parrandas, se demuestra que Escalona vive, que su obra y su legado están con nosotros y que hacen parte de la esencia de la música y la cultura vallenata, y de la música y de la cultura popular colombiana y latinoamericana.