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Columnista - 6 agosto, 2019

El valor de las pequeñas cosas

El domingo espero con ganas y, debo reconocerlo, con un poco de inquietud, el WhatsApp del poeta y declamador Leonardi Pérez Aguilar, trae siempre un apacible poema y su contenido está cargado de un mensaje social que llega al alma.

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El domingo  espero con ganas y, debo reconocerlo, con un poco de inquietud,  el WhatsApp del poeta y declamador  Leonardi Pérez Aguilar, trae siempre un apacible poema y su contenido está  cargado de un mensaje social que llega al alma. 

Ya esto de por sí es una ganancia increíble; no es cualquiera que va por ahí compartiéndole poemas al mundo, llevando un mensaje de optimismo y fe, mensajes de esperanza y alegría. Eso es la poesía.

Me recuerda esto al momento en el que al abordar las rutas de Avianca, trataba en lo posible de leer una nota que salía en la revista de esta aerolínea escrita por un conocido político nacional Ramiro Valencia Cossio, quien dejaba a través de su nota un ambiente agradable y la sensación de tranquilidad en el alma.

Este señor al igual que Leonardi, mi amigo, utilizan poemas y pensamientos ya conocidos pero que llegan con un fabuloso mensaje; el tema aquí es resaltar que de esa manera podemos ir por la vida tratando de hacer de las pequeñas cosas algo verdaderamente grande. Nos compartió Leo, este último domingo, algo hermoso que a continuación les transcribo: “Voy a seguir creyendo, aun cuando la gente pierda la esperanza. Voy a seguir dando amor, aunque otros siembren odio. Voy a seguir construyendo, aún cuando otros destruyan.

Voy a seguir hablando de paz, aún en medio de una guerra. Voy a seguir iluminando, aún en medio de la oscuridad. Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha. Y seguiré gritando, aún cuando otros callen. Y dibujaré sonrisas, en rostros con lágrimas. Y transmitiré alivio, cuando vea dolor. Y regalaré motivos de alegría donde solo haya tristezas. Invitaré a caminar al que decidió quedarse. Y levantaré los brazos, a los que se han rendido.

Porque en medio de la desolación, habrá un niño que nos mirará esperanzado, esperando algo de nosotros. Y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol. Y en medio del desierto crecerá una planta. Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría y una mariposa que nos brinde su belleza”.

Esto lo escribió Mahatma Gandhi, humanista, pensador, filántropo Hindú. Contrario a todo esto, infortunadamente vemos por los escenarios y redes de tecnología moderna y avanzada, una sociedad enferma, compartiendo videos donde observamos cuerpos humanos calcinados, humeantes, vemos a través de la televisión terroristas francotiradores acabando con la vida de desprevenidos transeúnte.

¿Es normal esto? ¿O acaso las premoniciones apocalípticas se están cumpliendo al pie de la letra? El valor de las pequeñas cosas sigue como una premisa significativa; compartir un mensaje de paz en vez de la muerte es un valor de gracia que nos ayuda a ser mejores. No debemos dejar espacios para que el malsano impere sobre aquel que tiene un corazón dador de alegría.

Adelante poetas y artistas del mundo no desfallezcan; porque solo dando de lo único que tenemos es como podemos cambiar el mundo. Yo por lo pronto seguiré domingo a domingo degustando los mensajes de Leonardi Pérez, para contribuir al cambio que todos queremos pero que nadie está dispuesto a afrontar con responsabilidad. Sólo Eso.

Columnista
6 agosto, 2019

El valor de las pequeñas cosas

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Eduardo S. Ortega Vergara

El domingo espero con ganas y, debo reconocerlo, con un poco de inquietud, el WhatsApp del poeta y declamador Leonardi Pérez Aguilar, trae siempre un apacible poema y su contenido está cargado de un mensaje social que llega al alma.


El domingo  espero con ganas y, debo reconocerlo, con un poco de inquietud,  el WhatsApp del poeta y declamador  Leonardi Pérez Aguilar, trae siempre un apacible poema y su contenido está  cargado de un mensaje social que llega al alma. 

Ya esto de por sí es una ganancia increíble; no es cualquiera que va por ahí compartiéndole poemas al mundo, llevando un mensaje de optimismo y fe, mensajes de esperanza y alegría. Eso es la poesía.

Me recuerda esto al momento en el que al abordar las rutas de Avianca, trataba en lo posible de leer una nota que salía en la revista de esta aerolínea escrita por un conocido político nacional Ramiro Valencia Cossio, quien dejaba a través de su nota un ambiente agradable y la sensación de tranquilidad en el alma.

Este señor al igual que Leonardi, mi amigo, utilizan poemas y pensamientos ya conocidos pero que llegan con un fabuloso mensaje; el tema aquí es resaltar que de esa manera podemos ir por la vida tratando de hacer de las pequeñas cosas algo verdaderamente grande. Nos compartió Leo, este último domingo, algo hermoso que a continuación les transcribo: “Voy a seguir creyendo, aun cuando la gente pierda la esperanza. Voy a seguir dando amor, aunque otros siembren odio. Voy a seguir construyendo, aún cuando otros destruyan.

Voy a seguir hablando de paz, aún en medio de una guerra. Voy a seguir iluminando, aún en medio de la oscuridad. Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha. Y seguiré gritando, aún cuando otros callen. Y dibujaré sonrisas, en rostros con lágrimas. Y transmitiré alivio, cuando vea dolor. Y regalaré motivos de alegría donde solo haya tristezas. Invitaré a caminar al que decidió quedarse. Y levantaré los brazos, a los que se han rendido.

Porque en medio de la desolación, habrá un niño que nos mirará esperanzado, esperando algo de nosotros. Y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol. Y en medio del desierto crecerá una planta. Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría y una mariposa que nos brinde su belleza”.

Esto lo escribió Mahatma Gandhi, humanista, pensador, filántropo Hindú. Contrario a todo esto, infortunadamente vemos por los escenarios y redes de tecnología moderna y avanzada, una sociedad enferma, compartiendo videos donde observamos cuerpos humanos calcinados, humeantes, vemos a través de la televisión terroristas francotiradores acabando con la vida de desprevenidos transeúnte.

¿Es normal esto? ¿O acaso las premoniciones apocalípticas se están cumpliendo al pie de la letra? El valor de las pequeñas cosas sigue como una premisa significativa; compartir un mensaje de paz en vez de la muerte es un valor de gracia que nos ayuda a ser mejores. No debemos dejar espacios para que el malsano impere sobre aquel que tiene un corazón dador de alegría.

Adelante poetas y artistas del mundo no desfallezcan; porque solo dando de lo único que tenemos es como podemos cambiar el mundo. Yo por lo pronto seguiré domingo a domingo degustando los mensajes de Leonardi Pérez, para contribuir al cambio que todos queremos pero que nadie está dispuesto a afrontar con responsabilidad. Sólo Eso.