21 noviembre, 2020

El proceso de la participación ciudadana en Colombia

Las juntas de acción comunal JAC, concebidas e interpretadas como entes articuladores para ejecución, desarrollo y fortalecimiento de la participación ciudadana, se constituyen sin lugar a equívocos en interlocutores válidos entre la institucionalidad gubernamental y la población; es decir, son un canal que sirve de valiosa herramienta e instrumento efectivo, no solo para la resolución […]

Las juntas de acción comunal JAC, concebidas e interpretadas como entes articuladores para ejecución, desarrollo y fortalecimiento de la participación ciudadana, se constituyen sin lugar a equívocos en interlocutores válidos entre la institucionalidad gubernamental y la población; es decir, son un canal que sirve de valiosa herramienta e instrumento efectivo, no solo para la resolución de conflictos; sino, lo más importante movilizar resortes sicológicos, crear expectativas e involucrar al ciudadano en la interacción de los estamentos sociales entorno a la concertación y deliberación de criterios en el marco de la estructura política administrativa, camino a la consolidación de rutas hacia el avance progresivo de los asentamientos humanos.

El proceso de asociación comunitaria, tuvo origen mucho antes de Cristo. Se afirma que la mayéutica o arte de parir ideas que proclamaba el filósofo Sócrates en Grecia, estaba dirigida precisamente a potenciar el pensamiento, conocimiento y talento humano y como tal el liderazgo social, pero inicialmente era indispensable despertar conciencia individual, ( que falta hoy), lo que él llamaba conócete a ti mismo y podrás conocer a los demás; también, al entorno social, ambiental y paisajístico, teniendo en cuenta un imperativo ético de despertar conciencia; solo así podremos ganar la batalla del desgano, generando la artillería de verdaderas prácticas de desarrollo organizacional en los factores asociados a la participación ciudadana.

La misión  y visión  de las JAC, debe estar soportada en direcciones y avances para el bienestar colectivo. Su prioridad, empoderar a la persona para que determine su propio futuro y en tal sentido el tejido social en su integridad.

El cumplimiento de estos retos propicia cimentar la construcción de un conglomerado social ordenado y bien estructurado para que aborde el deterioro de la actual situación y adopte metas o propósitos focalizados a impulsar el desarrollo de sus localidades (que no se cumple hoy) con compromisos de seriedad y responsabilidad.

El líder debe poseer el empeño, entereza, voluntad y férrea decisión por generar perspectivas de visión que contribuyan a la interacción e integración del componente humano esparcido e irrigado en barrios, corregimientos y veredas de cualquier ente territorial del país, robusteciendo autoestima y sentido de pertenencia.

El líder tiene como compromiso social encaminar iniciativas, que busquen concretar acciones bien deliberadas organizadas, competitivas y eficaces. Está obligado a mostrar su potencial fortaleciendo el gremio comunal.

Como puede interpretarse, el rol de las JAC contribuye en sumo grado a la excelencia de la organización comunal, partiendo del hecho que su participación en el escenario comunitario lo constituye en protagonista del desarrollo social con patente y aval para diagnosticar los problemas y viabilizar en lo posible soluciones.

Con fundamento en estos propósitos por consolidar la construcción de un mejor país, el papel de las JAC se expandió en el continente europeo en 1.939, inicios de la 2a guerra mundial. En Colombia tomó fuerza en el gobierno del general Rojas Pinilla. Hoy por hoy en noviembre se celebra el liderazgo comunal, cuyo andamiaje operativo y funcional ha sido regulado por la Ley 743 de 2.002, desarrollando el Art. 38 de la Constitución Nacional, que estipula la normatividad de la participación comunitaria en el país. Manifestamos que los avances de éste proceso, marcan determinados logros, pero es mucho lo que hay que avanzar; debido a que el liderazgo comunitario se ha visto empañado por el sometimiento de la actividad política, cuando por Ley debe ser un ente autónomo, libre e independiente.