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Columnista - 17 mayo, 2010

El peor gobierno de la historia

MI COLUMNA Por: Mary Daza Orozco Hace pocos días leí un escrito de un interés especial, lástima que no traía el nombre del autor, trata sobre la costumbre de señalar y calificar de malos los gobierno del país sin ser conscientes de que nosotros somos claves para ayudar a que sean buenos los gobernantes. Y […]

MI COLUMNA

Por: Mary Daza Orozco

Hace pocos días leí un escrito de un interés especial, lástima que no traía el nombre del autor, trata sobre la costumbre de señalar y calificar de malos los gobierno del país sin ser conscientes de que nosotros somos claves para ayudar a que sean buenos los gobernantes.
Y sí, los colombianos nacemos con el dedo enhiesto listo para juzgar, esa es nuestra característica primordial, juzgamos a todo el mundo sin razón, o con ella, cuando hablamos de la historia política nos damos cuenta de que ningún presidente ha servido para nada, recordemos a los más nombrados de los últimos tiempos: de Belisario se dijo que era el peor gobierno que había tenido Colombia por lo  del Palacio de Justicia; de Turbay por el Estatuto de Seguridad; de Pastrana porque disque le entregó el país a las FARC; de Samper porque metió un elefante en la Casa de Nariño; de López porque su Mandato Claro fue un Mandato Caro; y de Uribe por autocrático, autor de falsos positivos; y del presidente que vamos a elegir dentro de unas dos semanas, también se va a hablar mal, siempre se acudirá a la más trillada de las frases nuestras: “es el peor gobierno de la historia”.
Cuando se elija al nuevo mandatario, pase el entusiasmo y comprendamos que tenemos que seguir en la lucha para vivir, comenzarán las críticas y otra vez será “el peor gobierno de la historia”.
Ningún gobierno nos va a satisfacer mientras no seamos conscientes de que la materia prima con la que trabajan los presidentes somos nosotros (esta es frase clave del escrito de que hablo), los juzgadores: el hombre que dice “qué gobierno tan corrupto”, un momento después de que él mismo le pagó a un funcionario para que le sacara rápido un certificado  o le diera  uno falso; el  que asegura: “en este gobierno se acabó la solidaridad”, cuando él mismo va en un bus y entra una mujer embarazada o un anciano y se  hace el loco para no ceder la silla.
El que se jacta de tener dinero venga de donde venga y reclama políticas para acabar la pobreza; el profesor que asegura que el gobierno ha destrozado a  los maestros, mientras él destroza las ansias de saber de los alumnos por su falta de idoneidad; en fin, todos los males los tiene cada gobierno de turno.
Ahora, lógicamente, el ensañamiento es con el Presidente Uribe, a pesar del setenta y nueve por ciento de aceptación, de popularidad, ha sido el peor según los juzgadores, los mismos que juzgarán a Noemí, o a Petro, o a Mockus, o a Santos, o a Vargas Lleras, o a Pardo, el que quede, ese va a ser el “peor gobierno que ha tenido el país” y nosotros somos los mejores ciudadanos. ¡Sí, cómo no!
Tenemos que empezar por juzgarnos a nosotros mismos, somos los electores y también el objeto de trabajo del presidente, y ¿qué hacemos fuera de criticar?, ¿qué aportamos?, ¿cuántas trampas le hemos hechos al país?, ¿cuántas veces hemos evadido el pago de impuestos?, ¿qué porcentaje se le quitó a quien se le adjudicó un contrato?, ¿a cuántos trabajadores hemos timado?, y cuánto más y más.
Bajemos el dedo acusador, mirémonos a nosotros mismos y con una buena aportación de honestidad colaboraremos con el presidente que venga para que logre un buen mandato, recordemos siempre la tan socorrida frase del presidente Kennedy: “No preguntemos qué puede hacer  el país por nosotros…”
Una buena idea es votar también por nosotros mismos y en el cumplimiento de nuestros programas de vida, unidos al cumplimiento de los programas vida de millones de colombianos que se auto eligieron también, estará la erradicación de la proverbial frase: “el peor gobierno que ha tenido la historia”.

Columnista
17 mayo, 2010

El peor gobierno de la historia

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Mary Daza Orozco

MI COLUMNA Por: Mary Daza Orozco Hace pocos días leí un escrito de un interés especial, lástima que no traía el nombre del autor, trata sobre la costumbre de señalar y calificar de malos los gobierno del país sin ser conscientes de que nosotros somos claves para ayudar a que sean buenos los gobernantes. Y […]


MI COLUMNA

Por: Mary Daza Orozco

Hace pocos días leí un escrito de un interés especial, lástima que no traía el nombre del autor, trata sobre la costumbre de señalar y calificar de malos los gobierno del país sin ser conscientes de que nosotros somos claves para ayudar a que sean buenos los gobernantes.
Y sí, los colombianos nacemos con el dedo enhiesto listo para juzgar, esa es nuestra característica primordial, juzgamos a todo el mundo sin razón, o con ella, cuando hablamos de la historia política nos damos cuenta de que ningún presidente ha servido para nada, recordemos a los más nombrados de los últimos tiempos: de Belisario se dijo que era el peor gobierno que había tenido Colombia por lo  del Palacio de Justicia; de Turbay por el Estatuto de Seguridad; de Pastrana porque disque le entregó el país a las FARC; de Samper porque metió un elefante en la Casa de Nariño; de López porque su Mandato Claro fue un Mandato Caro; y de Uribe por autocrático, autor de falsos positivos; y del presidente que vamos a elegir dentro de unas dos semanas, también se va a hablar mal, siempre se acudirá a la más trillada de las frases nuestras: “es el peor gobierno de la historia”.
Cuando se elija al nuevo mandatario, pase el entusiasmo y comprendamos que tenemos que seguir en la lucha para vivir, comenzarán las críticas y otra vez será “el peor gobierno de la historia”.
Ningún gobierno nos va a satisfacer mientras no seamos conscientes de que la materia prima con la que trabajan los presidentes somos nosotros (esta es frase clave del escrito de que hablo), los juzgadores: el hombre que dice “qué gobierno tan corrupto”, un momento después de que él mismo le pagó a un funcionario para que le sacara rápido un certificado  o le diera  uno falso; el  que asegura: “en este gobierno se acabó la solidaridad”, cuando él mismo va en un bus y entra una mujer embarazada o un anciano y se  hace el loco para no ceder la silla.
El que se jacta de tener dinero venga de donde venga y reclama políticas para acabar la pobreza; el profesor que asegura que el gobierno ha destrozado a  los maestros, mientras él destroza las ansias de saber de los alumnos por su falta de idoneidad; en fin, todos los males los tiene cada gobierno de turno.
Ahora, lógicamente, el ensañamiento es con el Presidente Uribe, a pesar del setenta y nueve por ciento de aceptación, de popularidad, ha sido el peor según los juzgadores, los mismos que juzgarán a Noemí, o a Petro, o a Mockus, o a Santos, o a Vargas Lleras, o a Pardo, el que quede, ese va a ser el “peor gobierno que ha tenido el país” y nosotros somos los mejores ciudadanos. ¡Sí, cómo no!
Tenemos que empezar por juzgarnos a nosotros mismos, somos los electores y también el objeto de trabajo del presidente, y ¿qué hacemos fuera de criticar?, ¿qué aportamos?, ¿cuántas trampas le hemos hechos al país?, ¿cuántas veces hemos evadido el pago de impuestos?, ¿qué porcentaje se le quitó a quien se le adjudicó un contrato?, ¿a cuántos trabajadores hemos timado?, y cuánto más y más.
Bajemos el dedo acusador, mirémonos a nosotros mismos y con una buena aportación de honestidad colaboraremos con el presidente que venga para que logre un buen mandato, recordemos siempre la tan socorrida frase del presidente Kennedy: “No preguntemos qué puede hacer  el país por nosotros…”
Una buena idea es votar también por nosotros mismos y en el cumplimiento de nuestros programas de vida, unidos al cumplimiento de los programas vida de millones de colombianos que se auto eligieron también, estará la erradicación de la proverbial frase: “el peor gobierno que ha tenido la historia”.