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Editorial - 4 agosto, 2019

El papel de las iglesias en la coyuntura

¿Qué municipio reciben los políticos electos a partir del 2020?, es una pregunta que podemos resolver en diferentes entregas, tanto informativas como de opinión, pues Valledupar es un municipio de grandes complejidades.

¿Qué municipio reciben los políticos electos a partir del 2020?, es una pregunta que podemos resolver en diferentes entregas, tanto informativas como de opinión, pues Valledupar es un municipio de grandes complejidades, y en este editorial pretendemos abordar el análisis basados en dos aspectos que convocan la participación de las iglesias como instituciones religiosas: el panorama social y el político de la capital del Cesar.

Particularmente, todavía no tenemos una estadística que nos permita comprender la dimensión del problema que constituye el consumo de alucinógenos: la drogadicción en Valledupar es un asunto de alarmantes proporciones, esa es una realidad visible. Pero también es cierto, y debemos señalar la poderosa combinación del sector salud con las diferentes iglesias, con probados resultados rehabilitadores (cada una actuando de manera independiente). Junto con nuestra rama científica, la labor que desempeñan las iglesias, protestantes, católicas, entre otras, y los resultados que arrojan en cuanto a superación del consumo de drogas, es notable.

Hace unos cuantos días, durante la celebración del Día Nacional de Libertad Religiosa y de Cultos en la Casa de Nariño, el presidente Iván Duque Márquez hizo un interesante llamado a las fes allí congregadas para que “los compañeros también en esa tarea” en contra de la amenaza del consumo de drogas que derriba hogares y destruye las vidas, principalmente de los jóvenes.

Es un reconocimiento del Gobierno a la relevancia que tienen las iglesias como instituciones formadoras de valores al interior de las familias.

Pero al tiempo, y ahora abordando la coyuntura política, las iglesias protestantes de Valledupar decidieron asumir un papel más protagónico en la inminente contienda. Sabemos que Colombia Justa Libres lleva candidato a la Alcaldía de Valledupar; sus miembros comentan que de las más de 350 iglesias de Valledupar, una 275 agremiadas en Asomeva apoyan esta candidatura a la Alcaldía, y unas 70 apoyan al otro candidato “que marca más en la actualidad”.

No es nuestro asunto, pero sí el de establecer que el papel de estas iglesias en el panorama social de Valledupar ya no será solo de templos abiertos para todo aquel que toca la puerta, sino más bien parte activa de las ideas de cambio social en la capital del Cesar, por supuesto, si llegaran a alcanzar el despacho municipal que hoy ostenta Augusto Ramírez Uhía, valga decirlo, un político que profesa abiertamente la fe cristiana y que se empoderó en 2015 con la fuerza de muchas iglesias.

Importante destacar el hecho del poder de incidencia social que ostentan las iglesias sin participación política directa, aunque en campañas sin inclinen por un candidato u otro. Pero más importante aún, y como cierre, el poder o más bien la responsabilidad que asume una iglesia políticamente activa, en tarjetón y con número.

Aspectos que valen la pena analizar en la presente coyuntura y que tomarán más fuerza a medida que se acerca el 27 de octubre. Finalmente, nos preguntamos: ¿Cuál será entonces el camino que tomarán los hermanos de la Iglesia en lo que viene?

Editorial
4 agosto, 2019

El papel de las iglesias en la coyuntura

¿Qué municipio reciben los políticos electos a partir del 2020?, es una pregunta que podemos resolver en diferentes entregas, tanto informativas como de opinión, pues Valledupar es un municipio de grandes complejidades.


¿Qué municipio reciben los políticos electos a partir del 2020?, es una pregunta que podemos resolver en diferentes entregas, tanto informativas como de opinión, pues Valledupar es un municipio de grandes complejidades, y en este editorial pretendemos abordar el análisis basados en dos aspectos que convocan la participación de las iglesias como instituciones religiosas: el panorama social y el político de la capital del Cesar.

Particularmente, todavía no tenemos una estadística que nos permita comprender la dimensión del problema que constituye el consumo de alucinógenos: la drogadicción en Valledupar es un asunto de alarmantes proporciones, esa es una realidad visible. Pero también es cierto, y debemos señalar la poderosa combinación del sector salud con las diferentes iglesias, con probados resultados rehabilitadores (cada una actuando de manera independiente). Junto con nuestra rama científica, la labor que desempeñan las iglesias, protestantes, católicas, entre otras, y los resultados que arrojan en cuanto a superación del consumo de drogas, es notable.

Hace unos cuantos días, durante la celebración del Día Nacional de Libertad Religiosa y de Cultos en la Casa de Nariño, el presidente Iván Duque Márquez hizo un interesante llamado a las fes allí congregadas para que “los compañeros también en esa tarea” en contra de la amenaza del consumo de drogas que derriba hogares y destruye las vidas, principalmente de los jóvenes.

Es un reconocimiento del Gobierno a la relevancia que tienen las iglesias como instituciones formadoras de valores al interior de las familias.

Pero al tiempo, y ahora abordando la coyuntura política, las iglesias protestantes de Valledupar decidieron asumir un papel más protagónico en la inminente contienda. Sabemos que Colombia Justa Libres lleva candidato a la Alcaldía de Valledupar; sus miembros comentan que de las más de 350 iglesias de Valledupar, una 275 agremiadas en Asomeva apoyan esta candidatura a la Alcaldía, y unas 70 apoyan al otro candidato “que marca más en la actualidad”.

No es nuestro asunto, pero sí el de establecer que el papel de estas iglesias en el panorama social de Valledupar ya no será solo de templos abiertos para todo aquel que toca la puerta, sino más bien parte activa de las ideas de cambio social en la capital del Cesar, por supuesto, si llegaran a alcanzar el despacho municipal que hoy ostenta Augusto Ramírez Uhía, valga decirlo, un político que profesa abiertamente la fe cristiana y que se empoderó en 2015 con la fuerza de muchas iglesias.

Importante destacar el hecho del poder de incidencia social que ostentan las iglesias sin participación política directa, aunque en campañas sin inclinen por un candidato u otro. Pero más importante aún, y como cierre, el poder o más bien la responsabilidad que asume una iglesia políticamente activa, en tarjetón y con número.

Aspectos que valen la pena analizar en la presente coyuntura y que tomarán más fuerza a medida que se acerca el 27 de octubre. Finalmente, nos preguntamos: ¿Cuál será entonces el camino que tomarán los hermanos de la Iglesia en lo que viene?