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Columnista - 19 mayo, 2010

El multifacético Omar Geles

Por: Basilio Padilla En el mundo del entretenimiento, la música, cultura de regiones y países, sus protagonistas atraviesan distintas circunstancias como altibajos, competencia desleal, pero también en muchas ocasiones son bendecidos por elementos que  quizás suceden al azar. Al mismo tiempo, existen individuos que tienen la habilidad de modificar estas circunstancias, tomando riesgos indeterminados y […]

Por: Basilio Padilla

En el mundo del entretenimiento, la música, cultura de regiones y países, sus protagonistas atraviesan distintas circunstancias como altibajos, competencia desleal, pero también en muchas ocasiones son bendecidos por elementos que  quizás suceden al azar. Al mismo tiempo, existen individuos que tienen la habilidad de modificar estas circunstancias, tomando riesgos indeterminados y lanzándose al ruedo, sabiendo que el público puede o no acatar estas nuevas iniciativas. El gran incentivo para obtener resultados positivos no es solamente el poder protagonizar e interpretar las canciones con acierto, sino también las cualidades humanas que distinguen a nuestras personalidades.
A colación viene un hombre de origen humilde, que después de tener unos comienzos súper exitosos, atravesó por senderos adversos, pero en estos momentos se ha reinventado y por qué no decirlo, con mucho acierto. Para aquellos que hemos tenido la oportunidad de conocer a Omar Geles y sus virtudes, no es extraño que el destino le haya entregado un nuevo comienzo y un nuevo horizonte. Ante la tentación de los múltiples vicios que rodean a nuestra sociedad, él se entrega a Dios y a su familia.  Son muy admirables y en ocasiones impresionantes sus buenas relaciones con su madre e hijos; no es raro que en múltiples ocasiones interrumpa un juego de tenis para besar a sus hijos y darles un abrazo paternal que indudablemente es muy sincero, envidiable y emotivo. Es decir, que en la composición de nuestras personalidades no solamente influye el trabajo, sino todos los elementos que rodean a esta personalidad y la felicidad que ésta nos puede otorgar  en nuestras vidas. Ninguno de nosotros podremos saber las dificultades que tuvo Omar en convertirse en un artista exitoso y sólo podemos formarnos una idea de las dificultades que una persona de origen humilde atraviesa para obtener los resultados que hoy vemos.
En la formación que eventualmente conduce al éxito existen circunstancias que muy pocos podemos entender, pero sí es cierto que el ahínco y la tenacidad tienen sus premios al final. Todos estos atributos marchan paralelo a un ser muy sencillo y cordial, que también son atributos que al público le gusta ver en nuestros artistas, cantantes y compositores.
Omar no es solamente un artista, sino también un empresario que a diario maneja los negocios de su mundo;  es organizado y responsable hacia su grupo familiar y  sus amigos, a quienes aconseja con acierto. Ha viajado el mundo entero y visto lejanas circunstancias que le han servido de estímulo en su vida personal. El ejemplo para todos es obvio: no nos dejemos amilanar por las circunstancias y los malos golpes, por el contrario, debemos tener la fuerza para levantarnos y seguir  adelante. Un ejemplo  claro de su persistencia y tenacidad quedó demostrado en sus actitudes deportistas: cuando una lesión en la muñeca derecha lo dejó por fuera del deporte que el ama, como lo es el tenis, con una convicción de que lo lograría,  aprendió a jugar con el brazo izquierdo, lo cual fue una tarea difícil que muy pocos pudieron creer. Cuando la vida nos separa de un sendero cierto, hay que buscar alternativas y seguirlas hasta encontrar un medio adecuado y no tirar la toalla o darnos por vencidos. El don de la persistencia, tenacidad, convicción, humildad, sinceridad y temor a Dios, son virtudes positivas  que han hecho que este hombre triunfe en escenarios nunca imaginados, como lo dijo el mismo  en una entrevista: “no llegaré a ser tan talentoso como mis colegas” pero si puedo componer, tocar y cantar al mismo tiempo.

Columnista
19 mayo, 2010

El multifacético Omar Geles

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Basilio Padilla

Por: Basilio Padilla En el mundo del entretenimiento, la música, cultura de regiones y países, sus protagonistas atraviesan distintas circunstancias como altibajos, competencia desleal, pero también en muchas ocasiones son bendecidos por elementos que  quizás suceden al azar. Al mismo tiempo, existen individuos que tienen la habilidad de modificar estas circunstancias, tomando riesgos indeterminados y […]


Por: Basilio Padilla

En el mundo del entretenimiento, la música, cultura de regiones y países, sus protagonistas atraviesan distintas circunstancias como altibajos, competencia desleal, pero también en muchas ocasiones son bendecidos por elementos que  quizás suceden al azar. Al mismo tiempo, existen individuos que tienen la habilidad de modificar estas circunstancias, tomando riesgos indeterminados y lanzándose al ruedo, sabiendo que el público puede o no acatar estas nuevas iniciativas. El gran incentivo para obtener resultados positivos no es solamente el poder protagonizar e interpretar las canciones con acierto, sino también las cualidades humanas que distinguen a nuestras personalidades.
A colación viene un hombre de origen humilde, que después de tener unos comienzos súper exitosos, atravesó por senderos adversos, pero en estos momentos se ha reinventado y por qué no decirlo, con mucho acierto. Para aquellos que hemos tenido la oportunidad de conocer a Omar Geles y sus virtudes, no es extraño que el destino le haya entregado un nuevo comienzo y un nuevo horizonte. Ante la tentación de los múltiples vicios que rodean a nuestra sociedad, él se entrega a Dios y a su familia.  Son muy admirables y en ocasiones impresionantes sus buenas relaciones con su madre e hijos; no es raro que en múltiples ocasiones interrumpa un juego de tenis para besar a sus hijos y darles un abrazo paternal que indudablemente es muy sincero, envidiable y emotivo. Es decir, que en la composición de nuestras personalidades no solamente influye el trabajo, sino todos los elementos que rodean a esta personalidad y la felicidad que ésta nos puede otorgar  en nuestras vidas. Ninguno de nosotros podremos saber las dificultades que tuvo Omar en convertirse en un artista exitoso y sólo podemos formarnos una idea de las dificultades que una persona de origen humilde atraviesa para obtener los resultados que hoy vemos.
En la formación que eventualmente conduce al éxito existen circunstancias que muy pocos podemos entender, pero sí es cierto que el ahínco y la tenacidad tienen sus premios al final. Todos estos atributos marchan paralelo a un ser muy sencillo y cordial, que también son atributos que al público le gusta ver en nuestros artistas, cantantes y compositores.
Omar no es solamente un artista, sino también un empresario que a diario maneja los negocios de su mundo;  es organizado y responsable hacia su grupo familiar y  sus amigos, a quienes aconseja con acierto. Ha viajado el mundo entero y visto lejanas circunstancias que le han servido de estímulo en su vida personal. El ejemplo para todos es obvio: no nos dejemos amilanar por las circunstancias y los malos golpes, por el contrario, debemos tener la fuerza para levantarnos y seguir  adelante. Un ejemplo  claro de su persistencia y tenacidad quedó demostrado en sus actitudes deportistas: cuando una lesión en la muñeca derecha lo dejó por fuera del deporte que el ama, como lo es el tenis, con una convicción de que lo lograría,  aprendió a jugar con el brazo izquierdo, lo cual fue una tarea difícil que muy pocos pudieron creer. Cuando la vida nos separa de un sendero cierto, hay que buscar alternativas y seguirlas hasta encontrar un medio adecuado y no tirar la toalla o darnos por vencidos. El don de la persistencia, tenacidad, convicción, humildad, sinceridad y temor a Dios, son virtudes positivas  que han hecho que este hombre triunfe en escenarios nunca imaginados, como lo dijo el mismo  en una entrevista: “no llegaré a ser tan talentoso como mis colegas” pero si puedo componer, tocar y cantar al mismo tiempo.