Publicidad
Categorías
Categorías
Editorial - 30 mayo, 2022

El mensaje de las elecciones

Los resultados de la jornada de este domingo dejan un mensaje claro y contundente: el país no marcha bien y el pueblo pide cambios.

Boton Wpp

Los resultados de la jornada de este domingo dejan un mensaje claro y contundente: el país no marcha bien y el pueblo pide cambios.

El pueblo se pronunció en las urnas y el contenido de esa manifestación debe ser bien leído, ahí se requiere una lectura muy cuidadosa y rigurosa, no solo por los dos candidatos que quedan en contienda, Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, sino también por toda la clase dirigente.

Pero también hay un mensaje desde las regiones, en el caso del Cesar, los resultados hablaron en sintonía con lo sucedido en el orden nacional.

En el Cesar ganaron los candidatos que representaban las vertientes políticas contrarias a los gobiernos de turno.
Los guarismos registrados son una señal de la inconformidad, es un voto protesta frente a las decisiones gubernamentales de los gobiernos de turno, cuyos partidos políticos apoyaron ciento por ciento al candidato que resultó derrotado y no alcanzó a pasar a la segunda vuelta presidencial.

De manera paralela a la decisión del elector primario, también es necesario el análisis que invita a revisar los contenidos programáticos, los planteamientos de los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta. ¿Qué fue lo que ofrecieron ellos que logró persuadir el voto común? Un cambio social y la superación de la violencia gritada en plazas públicas o unas frases contra el robo al erario en tiktok?

En esta jornada electoral quedó demostrado que no siempre las maquinarias electoreras se imponen, esta vez el pueblo se hizo sentir y se expresó libremente, los más de 200 mil votos en contra del candidato del oficialismo Federico Gutiérrez así lo demuestran. Y buena parte de ese pueblo que en las pasadas parlamentarias apoyó la corrupción y sus protagonistas, ahora en las presidenciales vota contra ella.

Es evidente que la gente votó indignada contra el llamado establecimiento, el gobierno, la clase política y, esa palabra mágica, la corrupción.

Se erigió Gustavo Petro como el gran elector del Caribe colombiano, ganando en sus departamentos; y en toda la región central, a excepción de Bogotá, se impuso Rodolfo Hernández. El impacto del fenómeno regional es evidente cuando del centro hacia los municipios del sur del Cesar, región de fuerte influencia santandereana, la mayoría le dio el respaldo al ingeniero Hernández. Y con el respaldo anoche mismo de Gutiérrez a Hernández la cosas vuelven a moverse en un plano en el cual sectores de gobierno, de la clase política y del tradicional uribismo se sumen a la cruzada contra la corrupción cuando justamente son endilgados de artífices de un régimen político no transparente y de prácticas corruptas. Es más, buena parte del crecimiento en las últimas 3 semanas de Hernández se debe a que le habría quitado, en gran escala, las banderas de la corrupción a Petro, visto buscando alianzas con líderes tradicionales de la política.

Algunas reflexiones que nos hacemos ante ese movimiento: ¿es mayor el antipetrismo que el antiuribismo? ¿Se dejará el ingeniero envolver en ese extremo? ¿Sorteará bien el juicio penal, por actuación en su alcaldía, a que se expone en próximos días? ¿Mantendrá Petro sus banderas de cambio y de gobierno social?

Editorial
30 mayo, 2022

El mensaje de las elecciones

Los resultados de la jornada de este domingo dejan un mensaje claro y contundente: el país no marcha bien y el pueblo pide cambios.


Boton Wpp

Los resultados de la jornada de este domingo dejan un mensaje claro y contundente: el país no marcha bien y el pueblo pide cambios.

El pueblo se pronunció en las urnas y el contenido de esa manifestación debe ser bien leído, ahí se requiere una lectura muy cuidadosa y rigurosa, no solo por los dos candidatos que quedan en contienda, Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, sino también por toda la clase dirigente.

Pero también hay un mensaje desde las regiones, en el caso del Cesar, los resultados hablaron en sintonía con lo sucedido en el orden nacional.

En el Cesar ganaron los candidatos que representaban las vertientes políticas contrarias a los gobiernos de turno.
Los guarismos registrados son una señal de la inconformidad, es un voto protesta frente a las decisiones gubernamentales de los gobiernos de turno, cuyos partidos políticos apoyaron ciento por ciento al candidato que resultó derrotado y no alcanzó a pasar a la segunda vuelta presidencial.

De manera paralela a la decisión del elector primario, también es necesario el análisis que invita a revisar los contenidos programáticos, los planteamientos de los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta. ¿Qué fue lo que ofrecieron ellos que logró persuadir el voto común? Un cambio social y la superación de la violencia gritada en plazas públicas o unas frases contra el robo al erario en tiktok?

En esta jornada electoral quedó demostrado que no siempre las maquinarias electoreras se imponen, esta vez el pueblo se hizo sentir y se expresó libremente, los más de 200 mil votos en contra del candidato del oficialismo Federico Gutiérrez así lo demuestran. Y buena parte de ese pueblo que en las pasadas parlamentarias apoyó la corrupción y sus protagonistas, ahora en las presidenciales vota contra ella.

Es evidente que la gente votó indignada contra el llamado establecimiento, el gobierno, la clase política y, esa palabra mágica, la corrupción.

Se erigió Gustavo Petro como el gran elector del Caribe colombiano, ganando en sus departamentos; y en toda la región central, a excepción de Bogotá, se impuso Rodolfo Hernández. El impacto del fenómeno regional es evidente cuando del centro hacia los municipios del sur del Cesar, región de fuerte influencia santandereana, la mayoría le dio el respaldo al ingeniero Hernández. Y con el respaldo anoche mismo de Gutiérrez a Hernández la cosas vuelven a moverse en un plano en el cual sectores de gobierno, de la clase política y del tradicional uribismo se sumen a la cruzada contra la corrupción cuando justamente son endilgados de artífices de un régimen político no transparente y de prácticas corruptas. Es más, buena parte del crecimiento en las últimas 3 semanas de Hernández se debe a que le habría quitado, en gran escala, las banderas de la corrupción a Petro, visto buscando alianzas con líderes tradicionales de la política.

Algunas reflexiones que nos hacemos ante ese movimiento: ¿es mayor el antipetrismo que el antiuribismo? ¿Se dejará el ingeniero envolver en ese extremo? ¿Sorteará bien el juicio penal, por actuación en su alcaldía, a que se expone en próximos días? ¿Mantendrá Petro sus banderas de cambio y de gobierno social?