18 octubre, 2021

El inolvidable Lorenzo Morales

En los festivales de música vallenata tradicional, las canciones y las notas del juglar Lorenzo Morales siguen sonando.  En los concursos de acordeoneros nunca faltan el son ‘Amparito’, el merengue ‘El secreto’ y el paseo ‘La primavera’.          Lorenzo Morales nació en Guacoche el 19 de junio de 1914. Desde muy joven ya se fascinaba con […]

En los festivales de música vallenata tradicional, las canciones y las notas del juglar Lorenzo Morales siguen sonando.  En los concursos de acordeoneros nunca faltan el son ‘Amparito’, el merengue ‘El secreto’ y el paseo ‘La primavera’.         

Lorenzo Morales nació en Guacoche el 19 de junio de 1914. Desde muy joven ya se fascinaba con la música; con disciplina descubre los secretos de los acordeones y desarrolla su talento musical y su capacidad para la composición. Regó espigas de melodías por toda la región y su cantar está en el viento como perfume de flores. 

Entre sus versos se recuerdan: Yo soy Lorenzo Morales / al derecho y al revés / yo siempre dejo la huella/ antes de poner el pie/  Y qué tengo un secreto/ y qué tengo un secreto para las mujeres/ mentira no tengo nada / lo que pasa es que me quieren

Lorenzo Morales vivió pensando en la vida, en las bellezas del amor, del paisaje, de la música, y en la satisfacción del trabajo; esto le permitió embellecer su estancia terrenal por 97 largos años. Anduvo haciendo camino para regar las semillas de su canto; creó un estilo, una escuela musical en las notas del acordeón y en la composición vallenata. 

Entre quienes reconocen su talento como autor citamos dos maestros compositores del canto vallenato: Leandro Díaz Duarte y Dagoberto López Mieles; ambos iniciaron su afición por la música vallenata interpretando sus canciones, y alimentaron su vena para la composición. De su estilo en el acordeón, su alumno más aventajado fue el rey de reyes Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza. 

Desde 1938, año de la legendaria piqueria de la ‘Gota fría’, Lorenzo Morales y Emiliano Zuleta son los dos músicos de mayor reconocimiento en la región de Valledupar, por sus habilidades sonoras para las notas del teclado y el repentismo de los versos de cuatro y diez palabras. 

Morales quizás fue uno de los juglares más andariegos. Cierto día de 1945 el maestro Rafael Escalona fue a buscarlo a Guacoche; varias mujeres que llevaban en su cabeza tinajas llenas de agua le dijeron que lo buscara en Valencia o en Caracolí, en Codazzi, Badillo o Patillal; entonces le escribió el canto ‘Buscando a Morales’, cuyo estribillo dice: “Porque Moralito es hombre andariego/ que cambia de nido ni el cucarachero/ porque Moralito es una enfermadad/ está en todas partes y en ninguna está”. 

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, en 2011, edición 44 del Festival, le rindió homenaje a la vida y obra musical de Lorenzo Morales, ‘Moralito’, junto a Leandro Díaz. Y cuatro meses después, el 26 de agosto, el cuerpo de Lorenzo Morales se abraza a la penumbra silente de la muerte; pero su espíritu andariego, cual un ángel intangible, ronda con las melodías de sus canciones por el cielo de la región del Valle de Upar. Aunque su primera muerte la anunció el maestro Leandro Díaz en 1960, en una hermosa canción. Era la muerte poética, por el silencio prolongado de su acordeón y la larga ausencia en la montaña: “Si fuera un mejicano que acabara de morir/ corridos y rancheras todo mundo cantaría/ pero murió Morales ninguno lo oyó decir/ murió poéticamente dentro de la serranía”.