Publicidad
Categorías
Categorías
General - 10 junio, 2013

El Hatillo entre el carbón y la contaminación

Una investigación realizada por la Red Colombiana Frente a la Gran Minería Transnacional Reclame, el Centro de Estudios del Trabajo Cedetrabajo y el Instituto Ecojugando, reveló la situación que vive el corregimiento de El Hatillo, jurisdicción de El Paso, Cesar.

La contaminación por la explotación minera que genera el polvillo del carbón que queda suspendido en el aire, y la falta de tierra para cultivar, tiene con problemas de desempleo a la comunidad de El Hatillo, jurisdicción de El Paso, según informe realizado por Reclame, Cedetrabajo y el Instituto Ecojugando. EL PILÓN/ Archivo
La contaminación por la explotación minera que genera el polvillo del carbón que queda suspendido en el aire, y la falta de tierra para cultivar, tiene con problemas de desempleo a la comunidad de El Hatillo, jurisdicción de El Paso, según informe realizado por Reclame, Cedetrabajo y el Instituto Ecojugando. EL PILÓN/ Archivo
Boton Wpp

Ante la destrucción de los ecosistemas por la actividad del carbón en el corregimiento de El Hatillo, jurisdicción de El Paso, Cesar, sus habitantes se han visto obligados a cambiar su actividad de la agricultura, con la esperanza de encontrar trabajo en esas empresas mineras, pero solo les han quedado el anhelo y la destrucción ambiental y social de su pueblo.

En la reciente investigación hecha por la coordinadora Reclame Cesar, Maryis del Rosario Pacheco y el director Instituto Ecojugando, José Luis Ropero de la Hoz, se determinó que los habitantes de El Hatillo viven en medio de la contaminación ambiental, debido al polvillo que se genera por la explotación de carbón y que es levantado por el tránsito de los grandes vehículos, conocidos como ‘guacos’. 

A esto se suma otra contaminación y es la generada en la planta de etanol, localizada a escasos cinco kilómetros del corregimiento que, según la comunidad denunciante, no tiene planta de tratamiento para las aguas residuales del proceso de fermentación de la palma; por lo que, como  consecuencia de esto, los gases tóxicos y los fétidos olores, están enfermando a los pobladores de El Hatillo, en especial a la población infantil y a los ancianos.

En el informe también se dice que debido a la actividad minera, que ha afectado los suelos, se ha presentado el detrimento del desarrollo agrícola; de tal manera, que los cultivos tradicionales como el sorgo, el trigo y el algodón se han visto al borde de la extinción, mientras otros como el maíz, el arroz, el cacao y hasta el café están bajo amenaza.

Este problema ha afectado a las 130 familias que habitan en El Hatillo, que siguen viviendo en su pueblo, pero sin la remota posibilidad de tener trabajo; así que impera el desempleo, porque no se pueden dedicar a las actividades agrícolas, ya que están rodeados por las explotaciones mineras y  esto les trae la contaminación.

Situaciones similares a la de El Hatillo, se viven en Boquerón, en donde la contaminación los afecta y siguen con el sueño de una reubicación. Por su parte, el corregimiento de Plan Bonito quedó convertido en cementerio de maquinarias.

En el informe de Reclame, Cedetrabajo y el Instituto Ecojugando, quedó plasmado el sentir de la comunidad de El Hatillo, en cuanto al problema de contaminación: “este daño lo han producido las empresas mineras, han secado el río Calenturitas, nos han quitado la tierra y la han erosionado, lo que nos ha llevado en este momento a una situación de desnutrición”.

Situación preocupante es el tema de la reubicación, porque de acuerdo con las afirmaciones de los moradores de este pueblo, el grupo creado en conjunto por las empresas mineras de manera constante les aplaza la fecha para que se adelante el proceso de reasentamiento.

De igual forma quedaron sentadas en el informe, las afirmaciones de Jesús Vega, habitante de este corregimiento “los hatillanos no son mendigos, están exigiendo una solución al problema que las multinacionales generaron bajo la permisividad del gobierno nacional, y que con su inicua mezquindad agudizan cada día más. Adonde llegamos encontramos el letrero -Propiedad Privada, No pase-, cuando pescamos por ahí los vigilantes nos quitan los pescados, nos tienen encerrados”.
 

 

General
10 junio, 2013

El Hatillo entre el carbón y la contaminación

Una investigación realizada por la Red Colombiana Frente a la Gran Minería Transnacional Reclame, el Centro de Estudios del Trabajo Cedetrabajo y el Instituto Ecojugando, reveló la situación que vive el corregimiento de El Hatillo, jurisdicción de El Paso, Cesar.


La contaminación por la explotación minera que genera el polvillo del carbón que queda suspendido en el aire, y la falta de tierra para cultivar, tiene con problemas de desempleo a la comunidad de El Hatillo, jurisdicción de El Paso, según informe realizado por Reclame, Cedetrabajo y el Instituto Ecojugando. EL PILÓN/ Archivo
La contaminación por la explotación minera que genera el polvillo del carbón que queda suspendido en el aire, y la falta de tierra para cultivar, tiene con problemas de desempleo a la comunidad de El Hatillo, jurisdicción de El Paso, según informe realizado por Reclame, Cedetrabajo y el Instituto Ecojugando. EL PILÓN/ Archivo
Boton Wpp

Ante la destrucción de los ecosistemas por la actividad del carbón en el corregimiento de El Hatillo, jurisdicción de El Paso, Cesar, sus habitantes se han visto obligados a cambiar su actividad de la agricultura, con la esperanza de encontrar trabajo en esas empresas mineras, pero solo les han quedado el anhelo y la destrucción ambiental y social de su pueblo.

En la reciente investigación hecha por la coordinadora Reclame Cesar, Maryis del Rosario Pacheco y el director Instituto Ecojugando, José Luis Ropero de la Hoz, se determinó que los habitantes de El Hatillo viven en medio de la contaminación ambiental, debido al polvillo que se genera por la explotación de carbón y que es levantado por el tránsito de los grandes vehículos, conocidos como ‘guacos’. 

A esto se suma otra contaminación y es la generada en la planta de etanol, localizada a escasos cinco kilómetros del corregimiento que, según la comunidad denunciante, no tiene planta de tratamiento para las aguas residuales del proceso de fermentación de la palma; por lo que, como  consecuencia de esto, los gases tóxicos y los fétidos olores, están enfermando a los pobladores de El Hatillo, en especial a la población infantil y a los ancianos.

En el informe también se dice que debido a la actividad minera, que ha afectado los suelos, se ha presentado el detrimento del desarrollo agrícola; de tal manera, que los cultivos tradicionales como el sorgo, el trigo y el algodón se han visto al borde de la extinción, mientras otros como el maíz, el arroz, el cacao y hasta el café están bajo amenaza.

Este problema ha afectado a las 130 familias que habitan en El Hatillo, que siguen viviendo en su pueblo, pero sin la remota posibilidad de tener trabajo; así que impera el desempleo, porque no se pueden dedicar a las actividades agrícolas, ya que están rodeados por las explotaciones mineras y  esto les trae la contaminación.

Situaciones similares a la de El Hatillo, se viven en Boquerón, en donde la contaminación los afecta y siguen con el sueño de una reubicación. Por su parte, el corregimiento de Plan Bonito quedó convertido en cementerio de maquinarias.

En el informe de Reclame, Cedetrabajo y el Instituto Ecojugando, quedó plasmado el sentir de la comunidad de El Hatillo, en cuanto al problema de contaminación: “este daño lo han producido las empresas mineras, han secado el río Calenturitas, nos han quitado la tierra y la han erosionado, lo que nos ha llevado en este momento a una situación de desnutrición”.

Situación preocupante es el tema de la reubicación, porque de acuerdo con las afirmaciones de los moradores de este pueblo, el grupo creado en conjunto por las empresas mineras de manera constante les aplaza la fecha para que se adelante el proceso de reasentamiento.

De igual forma quedaron sentadas en el informe, las afirmaciones de Jesús Vega, habitante de este corregimiento “los hatillanos no son mendigos, están exigiendo una solución al problema que las multinacionales generaron bajo la permisividad del gobierno nacional, y que con su inicua mezquindad agudizan cada día más. Adonde llegamos encontramos el letrero -Propiedad Privada, No pase-, cuando pescamos por ahí los vigilantes nos quitan los pescados, nos tienen encerrados”.