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Columnista - 7 abril, 2010

El filtro

Desde mi cocina Por: Silvia Betancourt Alliegro Sabíamos que se requería de uno que no permitiera el paso de la escoria que mancha todo lo que toca. Estábamos a la espera de que se amalgamara todo lo respetable, pulcro, dinámico y sabio en una sola fuente de la cual pudiéramos beber para saciar nuestras ansias […]

Desde mi cocina

Por: Silvia Betancourt Alliegro

Sabíamos que se requería de uno que no permitiera el paso de la escoria que mancha todo lo que toca.

Estábamos a la espera de que se amalgamara todo lo respetable, pulcro, dinámico y sabio en una sola fuente de la cual pudiéramos beber para saciar nuestras ansias de  dignidad y libertad.

Y ahora que está confirmado, percibo en todos los instrumentos la concordancia que fabrica milagros colectivos de trascendencia reformadora.

Se unen para la contienda los sabios y rectos, los que saben qué es lo mejor para que Colombia surja como potencia en dignidad, honestidad y laboriosidad; contraponiendo a la iniquidad, el robo y la mendicidad programadas e institucionalizadas.

Para que el raciocinio impere, unámonos a los sabios y correctos, a los que no maquillan sus intenciones perversas con frases grandilocuentes, sino que le dan a la razón el sitio de honor.

Si nos unimos a los estudiosos, algo se nos pegará, por ejemplo, el raciocinio antes de la acción, atrayendo como con fuerza centrífuga las bondades de pertenecer al exclusivo círculo de los honorables de verdad, no de apariencia, para que nuestra nacionalidad sea motivo de orgullo, porque hasta hoy hemos usado el título –otorgado por nuestra inmensa vanidad-  de ‘Atenas Suramericana’ sólo para alardear más, eligiendo a los maestros podremos usarlo sin cortapisas.

Convoco a la Divinidad para que –únicamente-  se anexen al Partido Verde todos los justos y honestos de nuestro país, que use un filtro especial para que no se cuelen todos esos seres que han hecho de nuestro territorio su feudo, desde el cual han calumniado, robado, torturado, asesinado, entre otros actos que poco a poco recordaremos poniéndole un título para poder ubicarlos: Dos Centenarios de Latrocinios.

Si podemos elegir a los mejores en la primera vuelta, enviaremos al mundo un claro mensaje de lo que puede la ciencia y el honor aplicados al bien colectivo, diremos con Salomón en Proverbios 24. 1-5, que a la letra proclama: “No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos; Porque su corazón piensa en robar,/ E iniquidad hablan sus labios./ Con sabiduría se edificará la casa,/ Y con prudencia se afirmará;/ Y con ciencia se llenarán las cámaras/ De todo bien preciado y agradable./ El hombre sabio es fuerte, Y de pujante vigor el hombre docto”.

Todo está dicho, todo está armado, más las maquinarias malévolas manejan grandes sumas de dinero para contratar encuestas y pagar publicidad por todos los medios; por tanto, usaremos la publicidad voz a voz, desde nuestra consciencia.

[email protected]

Columnista
7 abril, 2010

El filtro

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Silvia Betancourt Alliegro

Desde mi cocina Por: Silvia Betancourt Alliegro Sabíamos que se requería de uno que no permitiera el paso de la escoria que mancha todo lo que toca. Estábamos a la espera de que se amalgamara todo lo respetable, pulcro, dinámico y sabio en una sola fuente de la cual pudiéramos beber para saciar nuestras ansias […]


Desde mi cocina

Por: Silvia Betancourt Alliegro

Sabíamos que se requería de uno que no permitiera el paso de la escoria que mancha todo lo que toca.

Estábamos a la espera de que se amalgamara todo lo respetable, pulcro, dinámico y sabio en una sola fuente de la cual pudiéramos beber para saciar nuestras ansias de  dignidad y libertad.

Y ahora que está confirmado, percibo en todos los instrumentos la concordancia que fabrica milagros colectivos de trascendencia reformadora.

Se unen para la contienda los sabios y rectos, los que saben qué es lo mejor para que Colombia surja como potencia en dignidad, honestidad y laboriosidad; contraponiendo a la iniquidad, el robo y la mendicidad programadas e institucionalizadas.

Para que el raciocinio impere, unámonos a los sabios y correctos, a los que no maquillan sus intenciones perversas con frases grandilocuentes, sino que le dan a la razón el sitio de honor.

Si nos unimos a los estudiosos, algo se nos pegará, por ejemplo, el raciocinio antes de la acción, atrayendo como con fuerza centrífuga las bondades de pertenecer al exclusivo círculo de los honorables de verdad, no de apariencia, para que nuestra nacionalidad sea motivo de orgullo, porque hasta hoy hemos usado el título –otorgado por nuestra inmensa vanidad-  de ‘Atenas Suramericana’ sólo para alardear más, eligiendo a los maestros podremos usarlo sin cortapisas.

Convoco a la Divinidad para que –únicamente-  se anexen al Partido Verde todos los justos y honestos de nuestro país, que use un filtro especial para que no se cuelen todos esos seres que han hecho de nuestro territorio su feudo, desde el cual han calumniado, robado, torturado, asesinado, entre otros actos que poco a poco recordaremos poniéndole un título para poder ubicarlos: Dos Centenarios de Latrocinios.

Si podemos elegir a los mejores en la primera vuelta, enviaremos al mundo un claro mensaje de lo que puede la ciencia y el honor aplicados al bien colectivo, diremos con Salomón en Proverbios 24. 1-5, que a la letra proclama: “No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos; Porque su corazón piensa en robar,/ E iniquidad hablan sus labios./ Con sabiduría se edificará la casa,/ Y con prudencia se afirmará;/ Y con ciencia se llenarán las cámaras/ De todo bien preciado y agradable./ El hombre sabio es fuerte, Y de pujante vigor el hombre docto”.

Todo está dicho, todo está armado, más las maquinarias malévolas manejan grandes sumas de dinero para contratar encuestas y pagar publicidad por todos los medios; por tanto, usaremos la publicidad voz a voz, desde nuestra consciencia.

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