Publicidad
Categorías
Categorías
Columnista - 8 mayo, 2010

El Festival de los chambones

Por: Julio Oñate Martínez Fue aquí en Valledupar y se celebró en 1970 después de ser coronado Calixto Ochoa como rey profesional a quien el Turco Pavajeau homenajeó con una memorable parranda en la residencia de la matrona vallenata Ernestina “Tina” Pumarejo de Cabas, recinto considerado por todos como un verdadero templo del vallenato más […]

Por: Julio Oñate Martínez
Fue aquí en Valledupar y se celebró en 1970 después de ser coronado Calixto Ochoa como rey profesional a quien el Turco Pavajeau homenajeó con una memorable parranda en la residencia de la matrona vallenata Ernestina “Tina” Pumarejo de Cabas, recinto considerado por todos como un verdadero templo del vallenato más auténtico y la amistades más entrañables.
Varios acordeoneros aficionados ya rodillones insistíamos obstinadamente en que nos dejaran actuar delante del selecto y numeroso grupo de parranderos que se deleitaban con el mano a mano que sostenían Colacho, Ovidio y Calixto, y fue Colacho quien propuso el  concurso de los chambones que allí estábamos tratando de hacernos notar. Se inscribieron Romoca, Jaime Olivella y mi persona.
El jurado integrado por Jike Cabas y Colacho determinó que cada participante ejecutaría dos temas libres y llamó de inmediato a Romoca al centro de la sala. El inolvidable Rodo Cabas y el Negro Adán fueron los acompañantes.
El comandante trató de impresionar con su incesante flequeteo y meneando el acordeón pa´ lao y lao con gracia y picardía pero no desgranaba nada del teclado.  De su autoría interpretó el merengue ¨Katia¨ y el paseo ¨El tambaleo¨, pero se volvió puro swing y morisqueta pero de la nota, nada. En el merengue que compuse más adelante con el título de ¨El festival de los chambones¨, así describí este pasaje:

En el valle hicieron un festival
Colacho y el Jike eran los jurados
Y los que llegaron a la final                                                                                                                         Eran los chambones más afamados
Con aire elegante y atrevimiento
Me salió el primero que fue Romoca                                                                                                         Pensó que ganaba, estaba contento                                                                                                           Pero flequeteaba y no tenia nota

Seguidamente Jaime Olivella ¨El pollo ronco¨ estremeció el lugar cuando con su voz de trueno cantó el paseo ¨El Cristo de Mariangola¨, su único repertorio y entonces en la segunda salida con el mayor desparpajo lo tocó nuevamente pero esta vez en aire de merengue. Su potente voz apagaba el acordeón y así el jurado no se percató de su ejecución algo menos que regular.

Don Jaime Olivella que es pollo bueno
Tocaba diciendo, seré el campeón
Pero si cantaba no había acordeón
Porque la apagaba su voz de trueno

Me tocó cerrar y con el tema de mi autoría titulado ¨Los acordeoneros locos¨ dedicado a Chorro Balín, Nono, la Vara y el Mono Pepa de la Paz me le fui adelante a mis adversarios

Tocando bonito y con emoción
Con notas que alegran el cañaguate
Y dijo el jurado es pa´ Julio Oñate
La gran corona del mejor chambón

Hermosos tiempos aquellos del viejo Valledupar, cuando en la casa de la Familia Cabas Pumarejo se vivieron grandes epopeyas de nuestro folclor tradicional que nos hacen recordar este recinto como lo que fue: un verdadero templo del vallenato más auténtico y la amistad más entrañable.

Columnista
8 mayo, 2010

El Festival de los chambones

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Julio C. Oñate M.

Por: Julio Oñate Martínez Fue aquí en Valledupar y se celebró en 1970 después de ser coronado Calixto Ochoa como rey profesional a quien el Turco Pavajeau homenajeó con una memorable parranda en la residencia de la matrona vallenata Ernestina “Tina” Pumarejo de Cabas, recinto considerado por todos como un verdadero templo del vallenato más […]


Por: Julio Oñate Martínez
Fue aquí en Valledupar y se celebró en 1970 después de ser coronado Calixto Ochoa como rey profesional a quien el Turco Pavajeau homenajeó con una memorable parranda en la residencia de la matrona vallenata Ernestina “Tina” Pumarejo de Cabas, recinto considerado por todos como un verdadero templo del vallenato más auténtico y la amistades más entrañables.
Varios acordeoneros aficionados ya rodillones insistíamos obstinadamente en que nos dejaran actuar delante del selecto y numeroso grupo de parranderos que se deleitaban con el mano a mano que sostenían Colacho, Ovidio y Calixto, y fue Colacho quien propuso el  concurso de los chambones que allí estábamos tratando de hacernos notar. Se inscribieron Romoca, Jaime Olivella y mi persona.
El jurado integrado por Jike Cabas y Colacho determinó que cada participante ejecutaría dos temas libres y llamó de inmediato a Romoca al centro de la sala. El inolvidable Rodo Cabas y el Negro Adán fueron los acompañantes.
El comandante trató de impresionar con su incesante flequeteo y meneando el acordeón pa´ lao y lao con gracia y picardía pero no desgranaba nada del teclado.  De su autoría interpretó el merengue ¨Katia¨ y el paseo ¨El tambaleo¨, pero se volvió puro swing y morisqueta pero de la nota, nada. En el merengue que compuse más adelante con el título de ¨El festival de los chambones¨, así describí este pasaje:

En el valle hicieron un festival
Colacho y el Jike eran los jurados
Y los que llegaron a la final                                                                                                                         Eran los chambones más afamados
Con aire elegante y atrevimiento
Me salió el primero que fue Romoca                                                                                                         Pensó que ganaba, estaba contento                                                                                                           Pero flequeteaba y no tenia nota

Seguidamente Jaime Olivella ¨El pollo ronco¨ estremeció el lugar cuando con su voz de trueno cantó el paseo ¨El Cristo de Mariangola¨, su único repertorio y entonces en la segunda salida con el mayor desparpajo lo tocó nuevamente pero esta vez en aire de merengue. Su potente voz apagaba el acordeón y así el jurado no se percató de su ejecución algo menos que regular.

Don Jaime Olivella que es pollo bueno
Tocaba diciendo, seré el campeón
Pero si cantaba no había acordeón
Porque la apagaba su voz de trueno

Me tocó cerrar y con el tema de mi autoría titulado ¨Los acordeoneros locos¨ dedicado a Chorro Balín, Nono, la Vara y el Mono Pepa de la Paz me le fui adelante a mis adversarios

Tocando bonito y con emoción
Con notas que alegran el cañaguate
Y dijo el jurado es pa´ Julio Oñate
La gran corona del mejor chambón

Hermosos tiempos aquellos del viejo Valledupar, cuando en la casa de la Familia Cabas Pumarejo se vivieron grandes epopeyas de nuestro folclor tradicional que nos hacen recordar este recinto como lo que fue: un verdadero templo del vallenato más auténtico y la amistad más entrañable.