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Columnista - 2 mayo, 2010

El eterno complejo de los músicos sabaneros

Por: Jacobo Solano Cerchiaro En estos días de festival de la leyenda vallenata rondan en el ambiente nocivos comentarios de cantantes sabaneros contra el vallenato. El que inició fue Lisandro Meza, que por cierto tienen en el interior como estrella rutilante, pero que en Valledupar no es tanto; al descalificar nuestra música, en una reciente […]

Por: Jacobo Solano Cerchiaro

En estos días de festival de la leyenda vallenata rondan en el ambiente nocivos comentarios de cantantes sabaneros contra el vallenato. El que inició fue Lisandro Meza, que por cierto tienen en el interior como estrella rutilante, pero que en Valledupar no es tanto; al descalificar nuestra música, en una reciente entrevista para El Espectador: declaró “al vallenato le falta madurez”, sería bueno que nos aclare, si alcanzar la madurez musical es interpretar “éxitos” como parapolítico o el hijo de Tuta; también afirmó que: “la música vallenata se acabó”, invalidando de un plumazo los nuevos procesos que han surgido, propios de la modernidad y de esta era, en la cual, la juventud busca nuevos ritmos con estilos innovadores, en voces diferentes que se adapten a su modo de vivir, sentir y enamorar.
El hombre de Palmito, Sucre, el rey sin corona, como se ha autonombrado,  en vez de despotricar a larga distancia, debía concursar en el festival, y de una vez por todas, ganarse de verdad el título. ¿Cuál rey? Si en su vida, habrá interpretado una puya, y con discos como las tapas, no se participa en la contienda festivalera. El gran Alfredo Gutiérrez también adoptó una sarcástica posición en entrevista con la revista Semana, el irreverente acordeonero asegura que ya no se hace vallenato, se graba música exitosa, comercial, pero eso no es vallenato; además, arremetió contra el festival que tantos triunfos le dio, según él, no debe evolucionar, que traer agrupaciones para darle un toque diferente e internacional, es indebido, y lo comparó con el reinado de Miss Colombia o Miss Mundo, otro evento que perdió su filosofía; únicamente le faltó decir que Raimundo Angulo será el nuevo organizador del festival.
Duele por Alfredo, para mí de los mejores interpretes del acordeón, pero si se hubiese dedicado más al son, al paseo, la puya y el merengue, le hubiese ido mejor, que tocando charanga y las pendejadas que a veces se inventa; pese a ser tan apreciado en esta tierra, su resentimiento no muere.
Estos comentarios reviven el viejo complejo de aquellos músicos sabaneros, quienes no aceptan que la música de Escalona, Leandro, Gustavo Gutiérrez, Carlos Huertas y muchos más, es y será siempre un patrimonio del Cesar y la Guajira, desde la época de los enfrentamientos entre la cacica Consuelo Araujo y Adolfo Pacheco, que nunca se conformó con que a esta música se le llamara vallenato, y para desquitarse compuso/arregló canciones como La diferencia, El engaño y la Hamaca Grande, que no son más que una forma cantada de quejarse, porque en la sabana no se potencializó este tipo de música, y  fueron pocos los que lograron algún tipo de figuración a nivel nacional. Esperemos que el maestro Pacheco ahora que su canción, El diablo de los García, no pasó las eliminatorias de este año, no la emprenda de nuevo contra la región.
A medida que el festival vallenato se internacionalice y siga subiendo de categoría, y peor aún, cuando la Unesco declare al vallenato patrimonio inmaterial de la humanidad, por gestión de la actual ministra de cultura Paula Moreno, aumentará el índice de infartos y derrames cerebrales en la sabana.
Estocada:
Excelente la columna, monotemáticos, de la escritora Mari Daza Orozco del lunes pasado, en la que hizo referencia a los “columnistas” que sólo escriben con resentimiento y atacan visceralmente al presidente Uribe, desconociendo los logros del gobierno. ¿Qué van a escribir después del 7 de agosto?.
[email protected]

Columnista
2 mayo, 2010

El eterno complejo de los músicos sabaneros

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Jacobo Solano Cerchiaro

Por: Jacobo Solano Cerchiaro En estos días de festival de la leyenda vallenata rondan en el ambiente nocivos comentarios de cantantes sabaneros contra el vallenato. El que inició fue Lisandro Meza, que por cierto tienen en el interior como estrella rutilante, pero que en Valledupar no es tanto; al descalificar nuestra música, en una reciente […]


Por: Jacobo Solano Cerchiaro

En estos días de festival de la leyenda vallenata rondan en el ambiente nocivos comentarios de cantantes sabaneros contra el vallenato. El que inició fue Lisandro Meza, que por cierto tienen en el interior como estrella rutilante, pero que en Valledupar no es tanto; al descalificar nuestra música, en una reciente entrevista para El Espectador: declaró “al vallenato le falta madurez”, sería bueno que nos aclare, si alcanzar la madurez musical es interpretar “éxitos” como parapolítico o el hijo de Tuta; también afirmó que: “la música vallenata se acabó”, invalidando de un plumazo los nuevos procesos que han surgido, propios de la modernidad y de esta era, en la cual, la juventud busca nuevos ritmos con estilos innovadores, en voces diferentes que se adapten a su modo de vivir, sentir y enamorar.
El hombre de Palmito, Sucre, el rey sin corona, como se ha autonombrado,  en vez de despotricar a larga distancia, debía concursar en el festival, y de una vez por todas, ganarse de verdad el título. ¿Cuál rey? Si en su vida, habrá interpretado una puya, y con discos como las tapas, no se participa en la contienda festivalera. El gran Alfredo Gutiérrez también adoptó una sarcástica posición en entrevista con la revista Semana, el irreverente acordeonero asegura que ya no se hace vallenato, se graba música exitosa, comercial, pero eso no es vallenato; además, arremetió contra el festival que tantos triunfos le dio, según él, no debe evolucionar, que traer agrupaciones para darle un toque diferente e internacional, es indebido, y lo comparó con el reinado de Miss Colombia o Miss Mundo, otro evento que perdió su filosofía; únicamente le faltó decir que Raimundo Angulo será el nuevo organizador del festival.
Duele por Alfredo, para mí de los mejores interpretes del acordeón, pero si se hubiese dedicado más al son, al paseo, la puya y el merengue, le hubiese ido mejor, que tocando charanga y las pendejadas que a veces se inventa; pese a ser tan apreciado en esta tierra, su resentimiento no muere.
Estos comentarios reviven el viejo complejo de aquellos músicos sabaneros, quienes no aceptan que la música de Escalona, Leandro, Gustavo Gutiérrez, Carlos Huertas y muchos más, es y será siempre un patrimonio del Cesar y la Guajira, desde la época de los enfrentamientos entre la cacica Consuelo Araujo y Adolfo Pacheco, que nunca se conformó con que a esta música se le llamara vallenato, y para desquitarse compuso/arregló canciones como La diferencia, El engaño y la Hamaca Grande, que no son más que una forma cantada de quejarse, porque en la sabana no se potencializó este tipo de música, y  fueron pocos los que lograron algún tipo de figuración a nivel nacional. Esperemos que el maestro Pacheco ahora que su canción, El diablo de los García, no pasó las eliminatorias de este año, no la emprenda de nuevo contra la región.
A medida que el festival vallenato se internacionalice y siga subiendo de categoría, y peor aún, cuando la Unesco declare al vallenato patrimonio inmaterial de la humanidad, por gestión de la actual ministra de cultura Paula Moreno, aumentará el índice de infartos y derrames cerebrales en la sabana.
Estocada:
Excelente la columna, monotemáticos, de la escritora Mari Daza Orozco del lunes pasado, en la que hizo referencia a los “columnistas” que sólo escriben con resentimiento y atacan visceralmente al presidente Uribe, desconociendo los logros del gobierno. ¿Qué van a escribir después del 7 de agosto?.
[email protected]