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Columnista - 29 marzo, 2010

El Ecce Homo, símbolo de vallenatía

EL TINAJERO Por: José Atuesta Mindiola El Lunes Santo, la fiesta de Santo Ecce Homo, es el día más respetado por la feligresía católica de Valledupar. El Ecce Homo es la efigie religiosa más venerada por el pueblo vallenato, y es el máximo símbolo de la vallenatía. Algunos vallenatos incrédulos, que viven alejados de los […]

EL TINAJERO

Por: José Atuesta Mindiola

El Lunes Santo, la fiesta de Santo Ecce Homo, es el día más respetado por la feligresía católica de Valledupar. El Ecce Homo es la efigie religiosa más venerada por el pueblo vallenato, y es el máximo símbolo de la vallenatía.
Algunos vallenatos incrédulos, que viven alejados de los ritos de la iglesia, se atreven a negar la creencia en los santos, pero jamás niegan al Ecce Homo. Este sentimiento de veneración lo inmortalizó el compositor José María ‘Chema’ Gómez, en su canción “Compae’ Chipuco”

Soy vallenato de verdad,
no creo en santo, no creo en ná,
solamente en Pedro Castro,
en Santo Ecce Homo y nada más….”

Todos los vallenatos católicos y de muchas regiones del país, llegamos en romerías el Lunes Santo a su templo, a contemplar su mirada piadosa y a percibir la sudoración de su piel,  a pedir perdón por nuestros pecados, a ofrendar nuestras oraciones para que llene nuestros pensamientos de santidad  y nos de la lucidez de armonizar el presente sin evocar las injurias del pasado que soflaman la hiel del remordimiento.
Como los humanos somos un amasijo de virtudes y defectos  en las manos de Dios,  esta condición de seres no perfectos y de efímeros en la fe nos hace pecadores, y a pesar de que vamos a la iglesia y caminamos la procesión con caras de santos, muchas veces nuestras intenciones quedan en sólo promesas. Se promete cumplir con los preceptos sagrados, con las leyes de la naturaleza, el Estado, la sociedad y la familia; pero el ser humano es débil a la ambición del poder y el dinero, su cualidad original de ser criatura de Dios, de nacer en inocencia, de vivir para amar y ser feliz, se sesga a las tentaciones mundanas de la opulencia, y se niega el derecho a la vida digna.
El juglar del canto vallenato, Samuel Martínez, en su canción Potrerillo, nos regala esta reflexión:
“La moneda es lo que brilla, es lo que brilla, pero yo de esa manera no la quiero, porque vale más mi vida que el dinero”.

El hombre que ama el dinero por encima de todas las bondades de la vida es capaz de hacer todas las maldades del mundo por dinero: de arrasar inmensidades de bosques, de usurpar y destruir el cauce de los ríos, de negarle los derechos laborales a sus trabajadores,  e inclusive de quitarle la vida a otros semejantes.
Como vallenato católico he seguido la tradición de venerar al Ecce Homo, y con la licencia de la poesía lo aclamo: Supremo patriarca de mi aldea, tu sudor es fe ungida en mi piel, tu mirada es misericordia en mis ojos. Mi caligrafía es un lamparín de suplicas de los feligreses que llegan para que tus manos orienten la victoria y tu fe desanude las tormentas y la justicia rebose los días de su mandato. Las madres nazarenas te piden por los árboles que reducen la sed del estío, por la luna que llene de piedad al alma del guerrero y por la vida que es racimo de viento en la vendimia de los sueños.

Décimas de la semana

I
Ayer marzo veintiocho,
era Domingo de Ramos,
los cristianos recordamos
a Jesús, Rey portentoso,
a Jerusalén glorioso
sobre un burro y sus enjalmas,
entró entre laúdes y palmas
su fe brilló en esplendor,
con su voz de Redentor
iluminando las almas.
II
Hoy es nuestro Lunes Santo
bella fiesta del Ecce Homo
que es nuestro Santo Patrono
a quien veneramos tanto.
Y yo le ofrendo mi canto
por Valledupar mi tierra,
por toda Colombia entera
que el trabajo sea la paz,
y la violencia jamás
vuelva a elevar sus banderas.

Columnista
29 marzo, 2010

El Ecce Homo, símbolo de vallenatía

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
José Atuesta Mindiola

EL TINAJERO Por: José Atuesta Mindiola El Lunes Santo, la fiesta de Santo Ecce Homo, es el día más respetado por la feligresía católica de Valledupar. El Ecce Homo es la efigie religiosa más venerada por el pueblo vallenato, y es el máximo símbolo de la vallenatía. Algunos vallenatos incrédulos, que viven alejados de los […]


EL TINAJERO

Por: José Atuesta Mindiola

El Lunes Santo, la fiesta de Santo Ecce Homo, es el día más respetado por la feligresía católica de Valledupar. El Ecce Homo es la efigie religiosa más venerada por el pueblo vallenato, y es el máximo símbolo de la vallenatía.
Algunos vallenatos incrédulos, que viven alejados de los ritos de la iglesia, se atreven a negar la creencia en los santos, pero jamás niegan al Ecce Homo. Este sentimiento de veneración lo inmortalizó el compositor José María ‘Chema’ Gómez, en su canción “Compae’ Chipuco”

Soy vallenato de verdad,
no creo en santo, no creo en ná,
solamente en Pedro Castro,
en Santo Ecce Homo y nada más….”

Todos los vallenatos católicos y de muchas regiones del país, llegamos en romerías el Lunes Santo a su templo, a contemplar su mirada piadosa y a percibir la sudoración de su piel,  a pedir perdón por nuestros pecados, a ofrendar nuestras oraciones para que llene nuestros pensamientos de santidad  y nos de la lucidez de armonizar el presente sin evocar las injurias del pasado que soflaman la hiel del remordimiento.
Como los humanos somos un amasijo de virtudes y defectos  en las manos de Dios,  esta condición de seres no perfectos y de efímeros en la fe nos hace pecadores, y a pesar de que vamos a la iglesia y caminamos la procesión con caras de santos, muchas veces nuestras intenciones quedan en sólo promesas. Se promete cumplir con los preceptos sagrados, con las leyes de la naturaleza, el Estado, la sociedad y la familia; pero el ser humano es débil a la ambición del poder y el dinero, su cualidad original de ser criatura de Dios, de nacer en inocencia, de vivir para amar y ser feliz, se sesga a las tentaciones mundanas de la opulencia, y se niega el derecho a la vida digna.
El juglar del canto vallenato, Samuel Martínez, en su canción Potrerillo, nos regala esta reflexión:
“La moneda es lo que brilla, es lo que brilla, pero yo de esa manera no la quiero, porque vale más mi vida que el dinero”.

El hombre que ama el dinero por encima de todas las bondades de la vida es capaz de hacer todas las maldades del mundo por dinero: de arrasar inmensidades de bosques, de usurpar y destruir el cauce de los ríos, de negarle los derechos laborales a sus trabajadores,  e inclusive de quitarle la vida a otros semejantes.
Como vallenato católico he seguido la tradición de venerar al Ecce Homo, y con la licencia de la poesía lo aclamo: Supremo patriarca de mi aldea, tu sudor es fe ungida en mi piel, tu mirada es misericordia en mis ojos. Mi caligrafía es un lamparín de suplicas de los feligreses que llegan para que tus manos orienten la victoria y tu fe desanude las tormentas y la justicia rebose los días de su mandato. Las madres nazarenas te piden por los árboles que reducen la sed del estío, por la luna que llene de piedad al alma del guerrero y por la vida que es racimo de viento en la vendimia de los sueños.

Décimas de la semana

I
Ayer marzo veintiocho,
era Domingo de Ramos,
los cristianos recordamos
a Jesús, Rey portentoso,
a Jerusalén glorioso
sobre un burro y sus enjalmas,
entró entre laúdes y palmas
su fe brilló en esplendor,
con su voz de Redentor
iluminando las almas.
II
Hoy es nuestro Lunes Santo
bella fiesta del Ecce Homo
que es nuestro Santo Patrono
a quien veneramos tanto.
Y yo le ofrendo mi canto
por Valledupar mi tierra,
por toda Colombia entera
que el trabajo sea la paz,
y la violencia jamás
vuelva a elevar sus banderas.