27 marzo, 2018

“El demonio deambula con fuerza en Semana Santa”

Así lo aseguró el sacerdote Doriam Rocha Vergara, uno de los exorcistas más jóvenes del mundo, vinculado a la Diócesis de Valledupar.

Teniendo en cuenta que en la Semana Mayor se conmemora que Jesús de Nazareth venció a Satanás con su pasión, muerte y resurrección, permitiendo la ruptura del pecado, y que esto humilla al demonio, en esta época es donde más ataques espirituales hay contra los cristianos y no creyentes.
Así lo aseguró el sacerdote Doriam Rocha Vergara, explicando que “cada vez aumentan los ataques de

Satanás para hacer caer al mayor número de cristianos, no solo con la persona, sino con instituciones enteras. Durante todo el año el demonio tiene que pedirle permiso a Dios para tentarnos y atacarnos; mientras que en la Semana Mayor, Dios le da vía libre para conocer lo que hay en el corazón de las personas, para que el demonio se dé cuenta de las convicciones de hombres y mujeres de creer en Dios. Por eso hay más ataques que el resto del año, para que los cristianos venzamos la tibiedad espiritual, para que venzamos nuestras pasiones desordenadas y para tomar el control de nuestras vidas”.

De acuerdo con el presbítero, quien es uno de los exorcistas más jóvenes del mundo, con 38 años de edad, y que tiene en su haber más de 300 exorcismos realizados en poco más de 7 años, el demonio ataca a cualquier persona, sin distinción de credo, sexo o edad.

“El demonio tiene dos maneras de actuar en todos los seres humanos: tentaciones, que es una acción ordinaria, donde nos tienta o incita a que caigamos en el mal, que desobedezcamos a Dios y robarnos con ello la gracia divina de hijo de Dios. No es pecado porque hasta el mismo Jesús fue tentado, el caer en las tentaciones si es pecado. La tentación nos fortalece; nos lleva a ver qué hay en nuestros corazones y Dios nos conoce a través de la tentación”, explicó.

El segundo accionar del demonio es la acción extraordinaria, que se subdivide en cuatro aspectos:

-La opresión demoniaca, que es crear dependencias como: alcohol, droga, sexo desenfrenado, ludopatía (enviciarse o crear dependencia en los juegos), la pornografía, adicción a las redes, entre otros.
-Infestación demoniaca o contaminación de ropa, alimentos, lugares o/y el cuerpo a través de la brujería o hechicería. El maleficio es el arte de perjudicar a alguien con ayuda del mal o de Satanás, a través de entierros, vudú (que mezcla elementos del cristianismo y de las religiones africanas animistas y fetichistas y que se caracteriza por practicar sacrificios rituales y por tener el trance como modo de comunicación con los dioses), altares, y espíritus de ruina. Éstas pueden causar enfermedades físicas, psíquicas y espirituales.
-Vejaciones, que es la presencia de un espíritu. Por ejemplo, colocan un espíritu de enfermedad y pueden ir a muchos médicos, pero no encuentran mejoría; un espíritu de ruina, donde nunca prosperan, y todo dinero que agarran se esfuma; un espíritu perturbador, que no deja dormir ni conciliar el sueño; espíritus incubos (que atenta a los hombres) y súcubos (que ataca a la mujer), que pueden tener relaciones sexuales con la persona, que pueden arañar, besar, morder o enfermar a la mujer a través de infecciones vaginales, le quitan el apetito sexual, o por el contrario, desordenan el apetito sexual y nunca se sienten satisfechos; y de homosexualismo.
“Entre los demonios que atacan a las personas están: Astaroth (es el que atenta a las personas con sus inclinaciones sexuales), Lilí (el que desordena la sexualidad) y Asmodeo (que se encargan de que sientan fastidio por el otro, para dividir y destruir a la familia)”, precisó Rocha Vergara.
-Posesiones, cuando el demonio posee una persona alrededor del 70%; es cuando tienen contorsiones, fuerza extraordinaria, pueden mover objetos o tener conocimiento de situaciones del más allá. Lo puede poseer Satanás, que es el máximo ser de mal, o lo pueden poseer una legión o muchos espíritus o demonios.

¿Cuáles son las armas con las que uno se puede defender?

Ante esta pregunta, el experto en exorcismo de la iglesia católica de Valledupar manifestó que la misma escritura (en Primera de Pedro, en el capítulo 5, versículos 8-9) da las respuestas: “estad atentos y alertas porque el demonio anda como león rugiente buscando a quién devorar. Resístanle firme en la fe”.

-Orar. Lo primero que dice Dios en Mateo 4 es “velad y orad para que no caigáis en la tentación”. En Lucas 4 dice que hay que orar, puesto que nos fortalece y ayuda”. Rocha Vergara afirma que “la oración nos ayuda a combatir a Satanás, porque le declaramos a Dios que solo no podemos, pero con su gracia todo es posible”.
-Vida sacramental: confesión y eucaristía.
-Leer y meditar la palabra de Dios.
-En Santiago 4, versículo 7, se expresa que es necesario someter la voluntad humana a Dios para que les dé la victoria sobre Satanás y sobre todos los espíritus inmundos.
-Ayuno.
-Caridad cristiana.
-La misericordia.
-Amor profundo a la Virgen María.
-Los sacramentales: oraciones de exorcismo, liberación, agua exorcizada, el aceite, la medalla de San Benito, los crucifijos, el rosario, las novenas, el viacrucis, entre otros.

Significado de la Semana Santa

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año para los católicos. Sin embargo, para muchos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana se debe dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto trae a las personas.
Para vivirla, según los sacerdotes, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.
Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con oración, sacrificios y el arrepentimiento de los pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.
“Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra. La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios”, subrayó Rocha Vergara.

El poder de la cruz de San Benito

“Como cristianos estamos llamados a formarnos diariamente para conocer y no pasar por alto las bendiciones e indulgencias que podemos merecer gracias al sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Nunca antes se había difundido una devoción tan grande a San Benito como la que hay hoy a él y a su medalla, por eso me siento en la necesidad o en la obligación como exorcista de hablar de cómo y por qué usar la Medalla y la Cruz de San Benito”, afirmó el padre Doriam Rocha Vergara.

Asegura que la vida de San Benito fue excepcional y su vida espiritual lo hace un ejemplar modelo a seguir para los cristianos. Fue un poderoso exorcista; sometía a los espíritus malignos utilizando, como sacramental, la Santa Cruz, misma que hoy es conocida como la Cruz de San Benito.

“La Medalla de San Benito es un sacramental reconocido por la Iglesia Católica con gran poder de exorcismo; como todo sacramental su poder no está en sí misma, sino en Cristo quien la otorga a la Iglesia y por la fervorosa disposición de quien usa la medalla”, explica el párroco.

Cabe recordar que en la vida de San Benito, escrita por el Papa San Gregorio Magno, cuarenta años después de su muerte el Abad Benito muestra una especial devoción hacia la Cruz de nuestro Señor Jesucristo signo de salvación. En uno de los milagros narrados por su biógrafo, un vaso que contenía veneno se quiebra cuando San Benito hace la Señal de la Cruz sobre él; en otra oportunidad uno de sus discípulos se siente perturbado por el maligno y el Santo le manda hacer la Señal de la Cruz sobre su corazón para verse librado.

“En su regla de los monjes, San Benito indica que cuando un monje iletrado presenta su carta de profesión monástica ante el altar debe usar como firma una cruz, esto y otros muchos indicios invitaban a los discípulos del Abad San Benito a considerar la Cruz como una señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora de Jesucristo, por la cual fue vencido el poder del mal y de la muerte”, subraya Rocha Vergara.