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FELVA 2024 - 10 junio, 2023

El contraste del viejo Valledupar, según los escritores Alonso Sánchez y Javier Ortiz

En un conversatorio llamado ‘Valledupar: dos orillas, un río’, los escritores recordaron lo que significó crecer en la antigua ciudad.

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Las características que rodearon al viejo Valledupar nuevamente recobraron vida entre la comunidad por los recuerdos de los escritores Alonso Sánchez Baute y Javier Ortiz Cassiani, quienes compartieron sus experiencias en un conversatorio desarrollado en el marco de la primera Feria del Libro de la ciudad.

Lee también: ¿Cualquiera puede escribir un libro? El escritor vallenato Luis Felipe Núñez responde

Los escritores, nacidos en sectores muy distintos en la capital del Cesar, describieron cómo surgieron algunos barrios descendientes de aquella historia del Cacique Upar.

EL COMIENZO: LOS BARRIOS

Para el historiador Javier Ortiz Cassiani los primeros sectores fueron conformándose en honor de algunos personajes de la política o la sociedad y a partir del centro de la ciudad, donde casi toda la población llegaba a pie.

No obstante, se veían distintos tipos de marginalidad: la que crecía entre los barrios populares y la del sector del norte donde los habitantes solamente tuvieron que ir construyendo entre piedras y animales.

La otra marginalidad de la que vengo es una que no tenía mucha elección porque les tocaba coger algún pedazo de tierra en uno de los primeros barrios de invasión en Valledupar, que fue Los Fundadores al que llamaron el ‘Roja’ por Rojas Pinilla, y este personaje que en algún momento fue una reivindicación política porque tenía cierta popularidad y aceptación, que era algo positivo, pasó a convertirse o ser algo despectivo”, manifestó Ortiz Cassiani.

Explicó, además, que eso se debió a que algunos pobladores comenzaron a catalogar a los residentes de Los Fundadores como los ‘Rojas’.

Si tú eras del ‘Roja’, entonces eras atracador, vivías en un barrio miserable, en un barrio lleno de piedra, etcétera, y yo crecí en ese barrio, que además de vecino tenía El Pupo (…) Estas cartografías que acuden a nombres de personalidades terminan siendo un lugar degradado y queda la sonoridad del nombre del personaje”, agregó Ortiz Cassiani.

No dejes de leer: ¿Cuál es la esencia de la política? Respuestas de David Racero en Valledupar 

No obstante, Cassiani reconoció que esa realidad no está muy alejada a la Valledupar actual donde algunos sectores populares todavía son estigmatizados y afectados en su interior por el miedo o estructuras de poder internas.

Hay un vallenato que a mí me llama la atención con esto de los barrios y la cartografía, que es ese que dice: ‘Tú no conoces la gran memoria de Pedro Castro’, por supuesto que no conocía la gran memoria de Pedro Castro, vine a saberlo cuando entré a la universidad por querer ser historiador”, puntualizó Ortiz Cassiani.

El escritor Alonso Sánchez Baute, quien creció en el barrio Novalito, también vivió otro tipo de marginalidad.

Sánchez Baute contó que esa zona era poco urbanizada, puesto que lo más cercano era el Club Social.

Ahí prácticamente terminaba la ciudad, había unas cuantas casas más allá y un edificio, alrededor donde yo viví no había casas (…), lo que había era culebras con el temor de que pasaran la paredilla”, dijo Sánchez Baute.

LA MÚSICA Y ECONOMíA

Los dos escritores reconocen que a pesar de que el vallenato se convirtió en una identidad cultural de la región, antes muchos habitantes no lo escuchaban.

Yo tuve la oportunidad de crecer escuchando a Los Zuletas, a Colacho Mendoza, y me acuerdo que ‘Los Diablitos’ para mí era un grupo musical que no existía, que no era bien escucharlo, e incluso crecí escuchando más porro porque en las fiestas a las que yo iba que era del club, el acordeón comenzó a entrar muy tarde”, contó Sánchez Baute.

Te puede interesar: “Debemos consolidar el Cesar y La Guajira como sets cinematográficos”: la propuesta de cineastas en Felva 2023

Contrario a lo que sucedió en otros escenarios donde el vallenato se apoderó de los espacios a través de los llamados picos o equipos de sonidos compartidos en los barrios.

De igual manera, la economía en la ciudad en sus primeros años fue diversa, pero la mayor productividad se concentraba en el algodón que sustentaba a muchas familias.

Era una gran cantidad de valledupares de la que estamos hablando acá, no son solo esos barrios, sino el centro y el norte hacia el oeste donde ahí ya había dos Valledupar que fueron ampliándose”, puntualizó Sánchez.



FELVA 2024
10 junio, 2023

El contraste del viejo Valledupar, según los escritores Alonso Sánchez y Javier Ortiz

En un conversatorio llamado ‘Valledupar: dos orillas, un río’, los escritores recordaron lo que significó crecer en la antigua ciudad.


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Las características que rodearon al viejo Valledupar nuevamente recobraron vida entre la comunidad por los recuerdos de los escritores Alonso Sánchez Baute y Javier Ortiz Cassiani, quienes compartieron sus experiencias en un conversatorio desarrollado en el marco de la primera Feria del Libro de la ciudad.

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Los escritores, nacidos en sectores muy distintos en la capital del Cesar, describieron cómo surgieron algunos barrios descendientes de aquella historia del Cacique Upar.

EL COMIENZO: LOS BARRIOS

Para el historiador Javier Ortiz Cassiani los primeros sectores fueron conformándose en honor de algunos personajes de la política o la sociedad y a partir del centro de la ciudad, donde casi toda la población llegaba a pie.

No obstante, se veían distintos tipos de marginalidad: la que crecía entre los barrios populares y la del sector del norte donde los habitantes solamente tuvieron que ir construyendo entre piedras y animales.

La otra marginalidad de la que vengo es una que no tenía mucha elección porque les tocaba coger algún pedazo de tierra en uno de los primeros barrios de invasión en Valledupar, que fue Los Fundadores al que llamaron el ‘Roja’ por Rojas Pinilla, y este personaje que en algún momento fue una reivindicación política porque tenía cierta popularidad y aceptación, que era algo positivo, pasó a convertirse o ser algo despectivo”, manifestó Ortiz Cassiani.

Explicó, además, que eso se debió a que algunos pobladores comenzaron a catalogar a los residentes de Los Fundadores como los ‘Rojas’.

Si tú eras del ‘Roja’, entonces eras atracador, vivías en un barrio miserable, en un barrio lleno de piedra, etcétera, y yo crecí en ese barrio, que además de vecino tenía El Pupo (…) Estas cartografías que acuden a nombres de personalidades terminan siendo un lugar degradado y queda la sonoridad del nombre del personaje”, agregó Ortiz Cassiani.

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No obstante, Cassiani reconoció que esa realidad no está muy alejada a la Valledupar actual donde algunos sectores populares todavía son estigmatizados y afectados en su interior por el miedo o estructuras de poder internas.

Hay un vallenato que a mí me llama la atención con esto de los barrios y la cartografía, que es ese que dice: ‘Tú no conoces la gran memoria de Pedro Castro’, por supuesto que no conocía la gran memoria de Pedro Castro, vine a saberlo cuando entré a la universidad por querer ser historiador”, puntualizó Ortiz Cassiani.

El escritor Alonso Sánchez Baute, quien creció en el barrio Novalito, también vivió otro tipo de marginalidad.

Sánchez Baute contó que esa zona era poco urbanizada, puesto que lo más cercano era el Club Social.

Ahí prácticamente terminaba la ciudad, había unas cuantas casas más allá y un edificio, alrededor donde yo viví no había casas (…), lo que había era culebras con el temor de que pasaran la paredilla”, dijo Sánchez Baute.

LA MÚSICA Y ECONOMíA

Los dos escritores reconocen que a pesar de que el vallenato se convirtió en una identidad cultural de la región, antes muchos habitantes no lo escuchaban.

Yo tuve la oportunidad de crecer escuchando a Los Zuletas, a Colacho Mendoza, y me acuerdo que ‘Los Diablitos’ para mí era un grupo musical que no existía, que no era bien escucharlo, e incluso crecí escuchando más porro porque en las fiestas a las que yo iba que era del club, el acordeón comenzó a entrar muy tarde”, contó Sánchez Baute.

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Contrario a lo que sucedió en otros escenarios donde el vallenato se apoderó de los espacios a través de los llamados picos o equipos de sonidos compartidos en los barrios.

De igual manera, la economía en la ciudad en sus primeros años fue diversa, pero la mayor productividad se concentraba en el algodón que sustentaba a muchas familias.

Era una gran cantidad de valledupares de la que estamos hablando acá, no son solo esos barrios, sino el centro y el norte hacia el oeste donde ahí ya había dos Valledupar que fueron ampliándose”, puntualizó Sánchez.