La crisis minera ha golpeado a La Jagua de Ibirico, así como a las poblaciones del corredor minero del departamento.
Según expertos, los aspectos negativos confluyeron para agudizar en el 2020 la industria del carbón, tales como la caída del precio, la pandemia y la poca demanda del mercado mundial. Pero en el municipio la situación fue más drástica, por el cierre, en Calenturitas y en la Operación Integrada de la Jagua, de Prodeco, filial colombiana de la Suiza Glencore. Cuando se exigía una ‘reingeniería’ del negocio para poder competir, ser más eficiente, bajar los costos, obtener mayor productividad, la decisión judicial, en favor de la demanda de los yukpas, de limitar el acceso al botadero de material de descapote, hizo imposible la continuación, pues hacía sustancialmente más costosa la explotación.
El cierre frenó de tajo el 80 por ciento de las actividades económicas, se perdieron más de cinco mil empleos entre directos e indirectos y al año dejaron de circular en la zona alrededor de 180 mil millones de pesos.





