EDITORIAL

El ejemplar triunfo del Junior

El nuevo título del Junior de Barranquilla desató celebraciones en toda la región Caribe y dejó una lección de perseverancia para las nuevas generaciones. La victoria también invita a reflexionar sobre la importancia de celebrar con responsabilidad y de respaldar los proyectos deportivos locales como Alianza Valledupar

Editorial del 10 de junio

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Qué bueno que la región Caribe haya podido iniciar una semana con alegría deportiva como acaba de ocurrir este martes, después de un puente festivo y tras el triunfo del equipo Junior de Barranquilla que obtuvo un nuevo título, y de manera consecutiva, en el fútbol colombiano.

Con este triunfo, el Junior alcanza la estrella número 12 como campeón al imponerse ante el Atlético Nacional, de Medellín, cuya celebración se extiende por toda la región Caribe, donde el sentimiento de identidad, pertenencia y orgullo regional encuentra en los logros deportivos una razón más para fortalecer los lazos que nos unen como costeños.

Acá en Valledupar no podría pasar desapercibido ese gran triunfo deportivo porque la capital del Cesar comparte raíces culturales, históricas y afectivas con el resto de la región Caribe, es por ello por lo que este logro también se siente como propio y esa fue la razón para que miles de aficionados de esta ciudad celebraran esa victoria con el mismo entusiasmo que lo hicieron los barranquilleros.

Lo importante es que estos triunfos deportivos sirvan de inspiración para las nuevas generaciones, para esos jóvenes que ven en los jugadores del Junior una demostración de que la disciplina, la constancia y el trabajo en equipo permiten alcanzar las metas. Aunque no se parta de la condición de favorito.

Se sabe que en Valledupar abundan jóvenes con talento y sueños por construir, ejemplos como este deben convertirse en una motivación para acercarse al deporte, aprovechar los espacios de formación y encontrar en la actividad física una herramienta para el crecimiento personal y social, en eso se debe trabajar de manera permanente.

Toda celebración debe estar acompañada de responsabilidad. Lo decimos porque junto a las imágenes de alegría, unión y entusiasmo, también quedaron en evidencia los excesos registrados en algunas calles y espacios públicos.

En varios sectores, las aglomeraciones, el consumo desmedido de alcohol y las conductas imprudentes generaron situaciones que parecían desbordar cualquier capacidad de control. La presencia de la Policía resultó insuficiente frente a la magnitud de las concentraciones ciudadanas. Durante algunos momentos daba la sensación de miedo para quienes actuaban como simples observadores casuales y que, pese a que también compartían la misma alegría, no eran actores directos de esos comportamientos desbordados.

Es preciso reconocer que celebrar es legítimo y hace parte de la esencia misma del deporte, en especial del fútbol que despierta grandes pasiones. No obstante, el verdadero espíritu de una victoria se honra cuando la alegría se expresa con respeto por los demás, por los bienes públicos y cuando no se afecte la tranquilidad ciudadana con el desorden o riesgo para la convivencia e interacción en sitios públicos.

Felicitaciones al cuerpo técnico, directivos y a cada uno de los jugadores del Club Deportivo Junior. Gracias por brindarle alegrías y esperanzas a una región que necesita de buenas noticias como esta que acaba de producirse, justo escasos días antes del inicio del Mundial de Fútbol 2026 que nos tiene ilusionados y con muy buenas expectativas.

Sea la ocasión también para reconocer la competitividad de su rival, el Atlético Nacional, un equipo que parecía superior. Y de recordar que en Valledupar tenemos un equipo en el profesionalismo colombiano, Alianza Valledupar, que, en medio de las dificultades, debe proyectarse como el equipo de los vallenatos, el de la hinchada propia, el que juega en nuestro estadio y al que debemos acompañar y respaldar.

Que el ejemplo del Junior sirva para indicar, sí, que el buen juego y el buen resultado generan satisfacciones ciudadanas, pero que, también, necesitamos el ánimo y respaldo persistente de los vallenatos para que nuestra plaza tenga en el Alianza un equipo de calidad, volumen de juego y muchos goles. Sí podemos.

Al cierre: como broche de oro a esta fiesta del fútbol, la Selección Colombia Femenina acaba de hacer historia al coronarse campeona de la Liga de Naciones tras vencer 3-4 a Paraguay. Esta hazaña agónica enciende la ilusión nacional a solo días del Mundial y se suma al júbilo del Junior. Que el ejemplo de las campeonas y de los tiburones sirva de espejo para nuestro Alianza Valledupar: la prueba reina de que con disciplina y el respaldo de su gente, ningún sueño es inalcanzable.

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