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Columnista - 11 mayo, 2024

Ecos de la Feria del Libro de Bogotá 2024

Una de las pocas ventajas que tiene vivir en Bogotá, en estos momentos, cuando la capital del país afronta el agravamiento de sus problemas de tráfico, inseguridad, desempleo y migración, entre otros, es su agenda cultural; es amplia, variada y no es cara. En esa agenda cultural sobresale, quizás como el evento más importante del […]

Una de las pocas ventajas que tiene vivir en Bogotá, en estos momentos, cuando la capital del país afronta el agravamiento de sus problemas de tráfico, inseguridad, desempleo y migración, entre otros, es su agenda cultural; es amplia, variada y no es cara. En esa agenda cultural sobresale, quizás como el evento más importante del año: la Feria del Libro de Bogotá. Además de ser una de las más antiguas y la más importante del país, es de las más importantes de América Latina, al lado de las de Guadalajara, en México, y las que se realizan en Argentina, con una industria editorial pujante y de tradición. Y las de Brasil – precisamente- país invitado de honor este año 2024.

La Filbo es, en realidad, un gran macro evento cultural, con conversatorios, conferencias, paneles, foros, etc, que constituye una gran oportunidad para los jóvenes estudiantes de bachillerato y de universidad, en Bogotá. Por supuesto, también para otro tipo de público, principalmente escritores, editores y periodistas, entre otros. Es muy importante el público joven que llega a la Feria del Libro de Bogotá, lo que podría significar, a futuro, que se pueda seguir trabajando por mejorar los niveles de lectura y de escritura de la muchachada. Ese es el reto…

El recinto de Corferias es uno de los más grandes del país y en sus decenas de pabellones, auditorios, plazas de comida, etc., se facilita que se realicen múltiples eventos diarios, con escritores, poetas, periodistas, editores, diseñadores, universidades y medios de comunicación, que hacen de la Filbo, una verdadera “fiesta del libro”, con mayúscula. Esto es una buena noticia en el contexto de un país con la polarización política que tenemos y con múltiples problemas económicos, sociales y – ahora- ambientales.

La Universidad Externado de Colombia desde hace años se vincula a la Filbo, decididamente, con uno del stands más grandes y completos, pero también con una serie de eventos académicos que vincula a varias de sus facultades, entre ellas la de Comunicación Social. Esta vez, obvio, no fue la excepción y el Externado realizó un exitoso Congreso Internacional sobre Periodismo.

En esta edición, la número 37ª, además de Brasil, país con una gran producción literaria y cultural, el otro tema fue “hablar con la naturaleza”; y en ámbito nacional fue invitado el departamento del Huila, y otro tema: los primeros cien años de “La Vorágine”, de José Eustasio Rivera, obra fundamental en la novelística del país. Se estima que la Filbo fue visitada por más de 600 mil personas, y propició negocios superiores a los US$ 6 millones. Pero, lo más importante fue poder conocer personalmente y escuchar a escritores de la talla de Santiago Posteguillo y Rosa Montero; Andrés Oppenheimer e Irente Vallejo, entre muchos otros extranjeros y nacionales.

En el país se realizan unas veinte ferias de este tipo. Ya Valledupar entró a este selecto grupo con la Feria del libro que se realiza con el apoyo decidido del diario EL PILÓN, principal organizador. Otro aporte más de este diario al Cesar. En buena hora esta iniciativa y – ojalá- año tras año la Feria del Libro de Valledupar siga creciendo y ganando apoyo social, a partir de las empresas, colegios y universidades, y lo más importante la visita y participación de la gente, del público en general, luego de la fiesta folclórica del Festival Vallenato. Hay que seguir adelante con la Feria del Libro de Valledupar y aprender, en lo posible, de esa gran fiesta del libro que se hace en Bogotá.

Por: Carlos A. Maestre Maya

Bogotá, mayo de 2024. *Docente Universitario.

Columnista
11 mayo, 2024

Ecos de la Feria del Libro de Bogotá 2024

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Carlos Alberto Maestre

Una de las pocas ventajas que tiene vivir en Bogotá, en estos momentos, cuando la capital del país afronta el agravamiento de sus problemas de tráfico, inseguridad, desempleo y migración, entre otros, es su agenda cultural; es amplia, variada y no es cara. En esa agenda cultural sobresale, quizás como el evento más importante del […]


Una de las pocas ventajas que tiene vivir en Bogotá, en estos momentos, cuando la capital del país afronta el agravamiento de sus problemas de tráfico, inseguridad, desempleo y migración, entre otros, es su agenda cultural; es amplia, variada y no es cara. En esa agenda cultural sobresale, quizás como el evento más importante del año: la Feria del Libro de Bogotá. Además de ser una de las más antiguas y la más importante del país, es de las más importantes de América Latina, al lado de las de Guadalajara, en México, y las que se realizan en Argentina, con una industria editorial pujante y de tradición. Y las de Brasil – precisamente- país invitado de honor este año 2024.

La Filbo es, en realidad, un gran macro evento cultural, con conversatorios, conferencias, paneles, foros, etc, que constituye una gran oportunidad para los jóvenes estudiantes de bachillerato y de universidad, en Bogotá. Por supuesto, también para otro tipo de público, principalmente escritores, editores y periodistas, entre otros. Es muy importante el público joven que llega a la Feria del Libro de Bogotá, lo que podría significar, a futuro, que se pueda seguir trabajando por mejorar los niveles de lectura y de escritura de la muchachada. Ese es el reto…

El recinto de Corferias es uno de los más grandes del país y en sus decenas de pabellones, auditorios, plazas de comida, etc., se facilita que se realicen múltiples eventos diarios, con escritores, poetas, periodistas, editores, diseñadores, universidades y medios de comunicación, que hacen de la Filbo, una verdadera “fiesta del libro”, con mayúscula. Esto es una buena noticia en el contexto de un país con la polarización política que tenemos y con múltiples problemas económicos, sociales y – ahora- ambientales.

La Universidad Externado de Colombia desde hace años se vincula a la Filbo, decididamente, con uno del stands más grandes y completos, pero también con una serie de eventos académicos que vincula a varias de sus facultades, entre ellas la de Comunicación Social. Esta vez, obvio, no fue la excepción y el Externado realizó un exitoso Congreso Internacional sobre Periodismo.

En esta edición, la número 37ª, además de Brasil, país con una gran producción literaria y cultural, el otro tema fue “hablar con la naturaleza”; y en ámbito nacional fue invitado el departamento del Huila, y otro tema: los primeros cien años de “La Vorágine”, de José Eustasio Rivera, obra fundamental en la novelística del país. Se estima que la Filbo fue visitada por más de 600 mil personas, y propició negocios superiores a los US$ 6 millones. Pero, lo más importante fue poder conocer personalmente y escuchar a escritores de la talla de Santiago Posteguillo y Rosa Montero; Andrés Oppenheimer e Irente Vallejo, entre muchos otros extranjeros y nacionales.

En el país se realizan unas veinte ferias de este tipo. Ya Valledupar entró a este selecto grupo con la Feria del libro que se realiza con el apoyo decidido del diario EL PILÓN, principal organizador. Otro aporte más de este diario al Cesar. En buena hora esta iniciativa y – ojalá- año tras año la Feria del Libro de Valledupar siga creciendo y ganando apoyo social, a partir de las empresas, colegios y universidades, y lo más importante la visita y participación de la gente, del público en general, luego de la fiesta folclórica del Festival Vallenato. Hay que seguir adelante con la Feria del Libro de Valledupar y aprender, en lo posible, de esa gran fiesta del libro que se hace en Bogotá.

Por: Carlos A. Maestre Maya

Bogotá, mayo de 2024. *Docente Universitario.