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Columnista - 5 marzo, 2010

Diomedes en Matilde Lina

Por: Jorge Nain La semana pasada recibí una llamada de mi amigo Camilo Quiroz, un vallenato muy joven y empresario del espectáculo, que está dando de que hablar en Bogotá; para invitarme a la inauguración de la nueva sede del bar Matilde Lina, Camilo me insistió que no le fuera a fallar que él garantizaba […]

Por: Jorge Nain
La semana pasada recibí una llamada de mi amigo Camilo Quiroz, un vallenato muy joven y empresario del espectáculo, que está dando de que hablar en Bogotá; para invitarme a la inauguración de la nueva sede del bar Matilde Lina, Camilo me insistió que no le fuera a fallar que él garantizaba la calidad del espectáculo, porque se iba a presentar nada menos que “El Cacique de la Junta”.
La verdad no me llamó mucho la atención la invitación, sobre todo cuando recordé la última vez que asistí en Valledupar al lanzamiento de “Listo pa´ la foto”, que se hizo en Rio Luna; del que salí totalmente decepcionado.
Pues les cuento que me llevé una  agradabilísima sorpresa, porque encontré a un Diomedes muy distinto del que vi en Valledupar; pero antes de hablar sobre lo que ocurrió en el evento, debo hacerle un reconocimiento público a Camilo Quiroz, a Ciro Villazón y a los demás muchachos que hacen parte de ese equipo de emprendedores jóvenes que se han dado a la tarea de darle un estatus a la manera de presentar el vallenato y que a mi manera de ver han consolidado el mejor sitio en la capital del país, donde uno puede decir a boca llena que se siente a gusto.
Debo iniciar mi descripción de lo que vi en ese espectáculo diciendo que casi no puedo ingresar al sitio, por la cantidad de personas que se encontraban en la parte exterior, ahora cuando ingresé  al lugar prácticamente no me podía mover por el sobre cupo que se presentó, lo cual no me esperaba, si tenemos en cuenta que era un miércoles.
Me causó muy buena impresión el grupo de planta de Matilde Lina, unos jóvenes que le ponen mucha energía a su actuación y que tienen a la cabeza a un muchacho acordeonero muy carismático, nacido en Bogotá y al que le apodan “Pirucho”, quien seguramente pronto llegará muy lejos en esas lides, ya que no tiene nada que envidiarle a cualquier acordeonero de grandes ligas.
Matilde Lina es un sitio que se caracteriza por aglutinar gran parte del jet set del país residente en Bogotá, mucha gente de la farándula, exreinas, políticos famosos y sobre todo mujeres muy lindas que hacen recrear la vista de tal manera que a nadie se le ocurre irse temprano, por mucho que el día siguiente sea laborable.
Más o menos a la media noche anunciaron la llegada del Cacique, que entre otras cosas tiene creado en Matilde un salón en su honor y que además lleva su nombre; el recibimiento de la gente fue apoteósico, como en los viejos tiempos y les anticipo que el hombre no fue inferior a las expectativas.
Lo primero que dijo Diomedes al subir al escenario fue: “aquí estoy para complacerles, pídanme las canciones que quieran, que vine a cantarles” y efectivamente el hombre cantó muy bien, casi como en sus mejores tiempos; claro, se le nota que los efectos de su enfermedad le merman la alegría de antes y los movimientos a los que nos tenía acostumbrados, pero también debemos abonarle que es impresionante la fuerza de voluntad y el ímpetu con el que enfrenta sus males, yo que he sido muy duro con él en muchos escritos, con lo que me he granjeado la animadversión de sus áulicos, hoy debo también reconocer que es plausible y digno de admirar su tesón y empecinamiento en no tirar la toalla y querer sentirse vivo y útil.
Así como en otras ocasiones le he dado madera por sus actuaciones, en esta oportunidad debo hacer todo lo contrario, si quiero continuar siendo ecuánime, equilibrado y justo con lo que escribo, pues la noche del  miércoles 24 de febrero “El Cacique” nos hizo vibrar nuevamente, nos hizo evocar sus gloriosos tiempos, y lo más importante  cantó él solito, sin la ayuda de los coristas, varias canciones nuevas y viejas, se le notaba que no estaba ahí solo por cumplir un compromiso y ganarse una plata, sino que se sentía a gusto y quería cantar para complacer a sus seguidores.
La verdad es que los que asistimos a la reinauguración de Matilde Lina salimos felices, tanto por el buen gusto que tienen sus jóvenes propietarios en la ambientación y decoración del lugar, como por  la presentación del cantante vallenato más grande en toda la historia de este folclor.
COLOFON:  El Domingo pasado la música Colombiana recibió otro duro golpe, al despedir a uno de los más grande compositores de toda la historia de Colombia, el huilense Jorge Villamil Cordovez, quien a sus ochenta años, ahora si hizo llorar los guaduales con su partida, Villamil el autor de  Espumas, Si pasas por San Gil, Llamarada, El Embajador, El Barcino, Al Sur, Oropel, Me llevarás en ti, Los guaduales, entre otras y a quien le grabaran artistas internacionales de la talla de:  Javier Solís, Alejandro Fernández, Vicente Fernández, Chavela Vargas, Olimpo Cárdenas, Soraya, Paul Mauriat, Frank Pourcel y muchos más, se fue del todo y solo nos queda decir Paz en su tumba.
[email protected]

Columnista
5 marzo, 2010

Diomedes en Matilde Lina

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Jorge Nain

Por: Jorge Nain La semana pasada recibí una llamada de mi amigo Camilo Quiroz, un vallenato muy joven y empresario del espectáculo, que está dando de que hablar en Bogotá; para invitarme a la inauguración de la nueva sede del bar Matilde Lina, Camilo me insistió que no le fuera a fallar que él garantizaba […]


Por: Jorge Nain
La semana pasada recibí una llamada de mi amigo Camilo Quiroz, un vallenato muy joven y empresario del espectáculo, que está dando de que hablar en Bogotá; para invitarme a la inauguración de la nueva sede del bar Matilde Lina, Camilo me insistió que no le fuera a fallar que él garantizaba la calidad del espectáculo, porque se iba a presentar nada menos que “El Cacique de la Junta”.
La verdad no me llamó mucho la atención la invitación, sobre todo cuando recordé la última vez que asistí en Valledupar al lanzamiento de “Listo pa´ la foto”, que se hizo en Rio Luna; del que salí totalmente decepcionado.
Pues les cuento que me llevé una  agradabilísima sorpresa, porque encontré a un Diomedes muy distinto del que vi en Valledupar; pero antes de hablar sobre lo que ocurrió en el evento, debo hacerle un reconocimiento público a Camilo Quiroz, a Ciro Villazón y a los demás muchachos que hacen parte de ese equipo de emprendedores jóvenes que se han dado a la tarea de darle un estatus a la manera de presentar el vallenato y que a mi manera de ver han consolidado el mejor sitio en la capital del país, donde uno puede decir a boca llena que se siente a gusto.
Debo iniciar mi descripción de lo que vi en ese espectáculo diciendo que casi no puedo ingresar al sitio, por la cantidad de personas que se encontraban en la parte exterior, ahora cuando ingresé  al lugar prácticamente no me podía mover por el sobre cupo que se presentó, lo cual no me esperaba, si tenemos en cuenta que era un miércoles.
Me causó muy buena impresión el grupo de planta de Matilde Lina, unos jóvenes que le ponen mucha energía a su actuación y que tienen a la cabeza a un muchacho acordeonero muy carismático, nacido en Bogotá y al que le apodan “Pirucho”, quien seguramente pronto llegará muy lejos en esas lides, ya que no tiene nada que envidiarle a cualquier acordeonero de grandes ligas.
Matilde Lina es un sitio que se caracteriza por aglutinar gran parte del jet set del país residente en Bogotá, mucha gente de la farándula, exreinas, políticos famosos y sobre todo mujeres muy lindas que hacen recrear la vista de tal manera que a nadie se le ocurre irse temprano, por mucho que el día siguiente sea laborable.
Más o menos a la media noche anunciaron la llegada del Cacique, que entre otras cosas tiene creado en Matilde un salón en su honor y que además lleva su nombre; el recibimiento de la gente fue apoteósico, como en los viejos tiempos y les anticipo que el hombre no fue inferior a las expectativas.
Lo primero que dijo Diomedes al subir al escenario fue: “aquí estoy para complacerles, pídanme las canciones que quieran, que vine a cantarles” y efectivamente el hombre cantó muy bien, casi como en sus mejores tiempos; claro, se le nota que los efectos de su enfermedad le merman la alegría de antes y los movimientos a los que nos tenía acostumbrados, pero también debemos abonarle que es impresionante la fuerza de voluntad y el ímpetu con el que enfrenta sus males, yo que he sido muy duro con él en muchos escritos, con lo que me he granjeado la animadversión de sus áulicos, hoy debo también reconocer que es plausible y digno de admirar su tesón y empecinamiento en no tirar la toalla y querer sentirse vivo y útil.
Así como en otras ocasiones le he dado madera por sus actuaciones, en esta oportunidad debo hacer todo lo contrario, si quiero continuar siendo ecuánime, equilibrado y justo con lo que escribo, pues la noche del  miércoles 24 de febrero “El Cacique” nos hizo vibrar nuevamente, nos hizo evocar sus gloriosos tiempos, y lo más importante  cantó él solito, sin la ayuda de los coristas, varias canciones nuevas y viejas, se le notaba que no estaba ahí solo por cumplir un compromiso y ganarse una plata, sino que se sentía a gusto y quería cantar para complacer a sus seguidores.
La verdad es que los que asistimos a la reinauguración de Matilde Lina salimos felices, tanto por el buen gusto que tienen sus jóvenes propietarios en la ambientación y decoración del lugar, como por  la presentación del cantante vallenato más grande en toda la historia de este folclor.
COLOFON:  El Domingo pasado la música Colombiana recibió otro duro golpe, al despedir a uno de los más grande compositores de toda la historia de Colombia, el huilense Jorge Villamil Cordovez, quien a sus ochenta años, ahora si hizo llorar los guaduales con su partida, Villamil el autor de  Espumas, Si pasas por San Gil, Llamarada, El Embajador, El Barcino, Al Sur, Oropel, Me llevarás en ti, Los guaduales, entre otras y a quien le grabaran artistas internacionales de la talla de:  Javier Solís, Alejandro Fernández, Vicente Fernández, Chavela Vargas, Olimpo Cárdenas, Soraya, Paul Mauriat, Frank Pourcel y muchos más, se fue del todo y solo nos queda decir Paz en su tumba.
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