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Farándula - 25 enero, 2018

El Diomedes Díaz que nació en el barrio Doce de Octubre de Valledupar

Los artistas Jhon Peñaloza y Carlos Misael Martínez hicieron la escultura del artista, demoraron un año con ella guardada esperando que alguien se las comprara. Solo ocho meses después de que la instalaran, fueron a la glorieta de Los Juglares y se tomaron una foto en ‘La Silla de Diomedes. Esta es la historia del periodista Juan Rincón Vanegas.

Carlos Misael Martínez y Jhon Peñaloza se sentaron por primera vez en su obra cumbre que hoy es la más visitada en Valledupar. Foto Jaider Santana.
Carlos Misael Martínez y Jhon Peñaloza se sentaron por primera vez en su obra cumbre que hoy es la más visitada en Valledupar. Foto Jaider Santana.
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Desde hace ocho meses el Diomedes Díaz que nació en un patio del barrio Doce de octubre de Valledupar, se volvió famoso. Los escultores Jhon Jaider Peñaloza Almanza y Carlos Misael Martínez Bello tienen su taller en ese sector de la capital cesarense y allí se la ingeniaron para darle la mejor forma a la escultura que hoy es la figura central y más llamativa de la glorieta de Los Juglares.

La obra se concibió cuando el cantante Diomedes Díaz aún vivía, pero se concretó tiempo después de su muerte al enlutarse el mundo vallenato aquel domingo 22 de diciembre de 2013.
Todo sucedió cuando estos amigos que trabajan juntos desde hace cinco años, lograron visionarla y hacer la escultura en cuatro meses llamándola inicialmente ‘Para mí fanaticada’ y después ‘La silla de El Cacique’, como es conocida.

“La idea siempre fue que las personas llegaran hasta la silla y pudieran interactuar con la figura a escala humana y no puesta en un pedestal. Que se tomaran una foto y lo recordaran por todo lo que significó para el folclor vallenato”, anotó el pintor y escultor Jhon Peñaloza.

Los artistas vallenatos se quedaron cortos porque su obra cumbre desbordó todos los cálculos al llegar diariamente más de dos mil personas, incluso haciendo cola para tomarse sus gráficas.
La obra que tiene el mayor parecido al artista guajiro fue hecha en resina epóxica y reforzada con su estructura metálica interna, tiene un peso de 400 kilos incluida la silla. Estuvo más de un año lista, esperando salir a la luz pública, hasta que el alcalde de Valledupar, Augusto Daniel Ramírez Uhía, se interesó y llegó a un arreglo con los artistas, convirtiéndose en el mayor suceso vallenato.

Entre las anécdotas, Jhon Peñaloza cuenta que su cuñada Marlenis Jiménez Andrade todos los días veía la escultura en el fondo del patio, y le parecía normal, pero cuando se instaló en la glorieta de Los Juglares le tocó hacer cola por media hora para tomarse una foto.

Buenos seguidores
La mayor motivación de los artistas para concretar su obra fue ser seguidores de Diomedes Díaz. De esa manera trabajaban escuchando sus canciones y hasta cantando.
Al indagarle sobre las canciones que prefieren del artista, Jhon escogió a ‘Señora tristeza’ (Diomedes Díaz), en cambio Carlos Misael a ‘El verdadero culpable’ (José Alfonso ‘Chiche’ Maestre), señalando que “soy acordeonero y pasaba mucho tiempo tocando las canciones de Diomedes, especialmente las que grabó con Juancho Rois. Una época muy hermosa”.

También cuenta la anécdota cuando su hermano Fabián Martínez, duraba bastante tiempo sentado en una silla como modelo para lograr la figura deseada de Diomedes. “Esa es la plata ganada más fácil”, dijo sonriendo Carlos Misael.

Alrededor de la escultura se han presentado hechos que han causado alegrías, orgullo y también rechazos por las fotos irrespetuosas. Estas últimas han tenido el repudio general.
“Nosotros pensamos que hay que darle el mayor valor a la obra. Lo ideal es tener mayor sentido de pertenencia con lo nuestro y recordar con cariño al artista que nos regaló millones de alegrías. Por favor, llamamos a tener el mejor comportamiento”, manifestó Jhon Peñaloza.

Sobre este nuevo atractivo turístico en Valledupar y gran homenaje a ‘El Cacique de La Junta’, el alcalde Augusto Daniel Ramírez indicó que “Con esta escultura estamos preservando el legado de este gran artista y nos llena de satisfacción que tenga la acogida esperada, pero ante todo debemos cuidarla”.

Ese concurrido lugar lo visitan cientos de personas y cada una lleva un mensaje o tiene una anécdota. Como el caso de Dora Andrade, quien vino de Quito, Ecuador, a recitarle un verso, como agradecimiento por una canción que hizo suya desde que la escuchó.

Me vine desde Ecuador
a darte gracias mi artista
por tu canción ‘Oye bonita’
que me robó el corazón

“A Diomedes no lo conocí en vida. Solo por sus canciones y en videos, pero me llama poderosamente la atención la manera como componía y cantaba sus canciones. Era un genio de la música vallenata y por eso vine a darle las gracias”, expresó emocionada la mujer ecuatoriana.

La magia de Diomedes

Cuando se les preguntó a los escultores de la obra si habían hablado o saludado en alguna ocasión al artista, Carlos Misael Martínez dijo que solamente lo observó a la distancia en varias presentaciones; en cambio Jhon Peñaloza anotó que lo saludó de mano en dos ocasiones y sintió que tenía magia por todo lo que representaba y hacía en su vida musical.

Precisamente Elvira Maestre, la mamá de Diomedes, relató que su hijo había nacido con los ojos abiertos y como algo sobrenatural lloraba y al rato sonreía.
En cambio, el Diomedes del barrio Doce de octubre estuvo por mucho tiempo alejado de todo ruido en un patio, hasta que el 26 de mayo de 2017, día de San Felipe de Nerí y Santa Mariana de Jesús, luna nueva, como lo indica el almanaque Bristol, fue llevado al trono que hoy ocupa para ser en este momento la escultura más famosa de Colombia.

Jhon Jaider Peñaloza y Carlos Misael Martínez están felices por el rumbo que tomó su escultura, por las felicitaciones que reciben a diario. A pesar de que son los creadores de la famosa escultura de Diomedes, los artistas no se habían sentado en la famosa ‘Silla del Cacique’, y lo hicieron con esa emoción de respeto hacía el hombre que enseñó cantando: “Por eso es que la vida es un baile, que con el tiempo damos la vuelta”.

Los artistas vallenatos se quedaron cortos porque su obra cumbre desbordó todos los cálculos al llegar diariamente más de dos mil personas a la glorieta de Los Juglares, incluso haciendo cola para tomarse sus gráficas.

 

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Farándula
25 enero, 2018

El Diomedes Díaz que nació en el barrio Doce de Octubre de Valledupar

Los artistas Jhon Peñaloza y Carlos Misael Martínez hicieron la escultura del artista, demoraron un año con ella guardada esperando que alguien se las comprara. Solo ocho meses después de que la instalaran, fueron a la glorieta de Los Juglares y se tomaron una foto en ‘La Silla de Diomedes. Esta es la historia del periodista Juan Rincón Vanegas.


Carlos Misael Martínez y Jhon Peñaloza se sentaron por primera vez en su obra cumbre que hoy es la más visitada en Valledupar. Foto Jaider Santana.
Carlos Misael Martínez y Jhon Peñaloza se sentaron por primera vez en su obra cumbre que hoy es la más visitada en Valledupar. Foto Jaider Santana.
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Desde hace ocho meses el Diomedes Díaz que nació en un patio del barrio Doce de octubre de Valledupar, se volvió famoso. Los escultores Jhon Jaider Peñaloza Almanza y Carlos Misael Martínez Bello tienen su taller en ese sector de la capital cesarense y allí se la ingeniaron para darle la mejor forma a la escultura que hoy es la figura central y más llamativa de la glorieta de Los Juglares.

La obra se concibió cuando el cantante Diomedes Díaz aún vivía, pero se concretó tiempo después de su muerte al enlutarse el mundo vallenato aquel domingo 22 de diciembre de 2013.
Todo sucedió cuando estos amigos que trabajan juntos desde hace cinco años, lograron visionarla y hacer la escultura en cuatro meses llamándola inicialmente ‘Para mí fanaticada’ y después ‘La silla de El Cacique’, como es conocida.

“La idea siempre fue que las personas llegaran hasta la silla y pudieran interactuar con la figura a escala humana y no puesta en un pedestal. Que se tomaran una foto y lo recordaran por todo lo que significó para el folclor vallenato”, anotó el pintor y escultor Jhon Peñaloza.

Los artistas vallenatos se quedaron cortos porque su obra cumbre desbordó todos los cálculos al llegar diariamente más de dos mil personas, incluso haciendo cola para tomarse sus gráficas.
La obra que tiene el mayor parecido al artista guajiro fue hecha en resina epóxica y reforzada con su estructura metálica interna, tiene un peso de 400 kilos incluida la silla. Estuvo más de un año lista, esperando salir a la luz pública, hasta que el alcalde de Valledupar, Augusto Daniel Ramírez Uhía, se interesó y llegó a un arreglo con los artistas, convirtiéndose en el mayor suceso vallenato.

Entre las anécdotas, Jhon Peñaloza cuenta que su cuñada Marlenis Jiménez Andrade todos los días veía la escultura en el fondo del patio, y le parecía normal, pero cuando se instaló en la glorieta de Los Juglares le tocó hacer cola por media hora para tomarse una foto.

Buenos seguidores
La mayor motivación de los artistas para concretar su obra fue ser seguidores de Diomedes Díaz. De esa manera trabajaban escuchando sus canciones y hasta cantando.
Al indagarle sobre las canciones que prefieren del artista, Jhon escogió a ‘Señora tristeza’ (Diomedes Díaz), en cambio Carlos Misael a ‘El verdadero culpable’ (José Alfonso ‘Chiche’ Maestre), señalando que “soy acordeonero y pasaba mucho tiempo tocando las canciones de Diomedes, especialmente las que grabó con Juancho Rois. Una época muy hermosa”.

También cuenta la anécdota cuando su hermano Fabián Martínez, duraba bastante tiempo sentado en una silla como modelo para lograr la figura deseada de Diomedes. “Esa es la plata ganada más fácil”, dijo sonriendo Carlos Misael.

Alrededor de la escultura se han presentado hechos que han causado alegrías, orgullo y también rechazos por las fotos irrespetuosas. Estas últimas han tenido el repudio general.
“Nosotros pensamos que hay que darle el mayor valor a la obra. Lo ideal es tener mayor sentido de pertenencia con lo nuestro y recordar con cariño al artista que nos regaló millones de alegrías. Por favor, llamamos a tener el mejor comportamiento”, manifestó Jhon Peñaloza.

Sobre este nuevo atractivo turístico en Valledupar y gran homenaje a ‘El Cacique de La Junta’, el alcalde Augusto Daniel Ramírez indicó que “Con esta escultura estamos preservando el legado de este gran artista y nos llena de satisfacción que tenga la acogida esperada, pero ante todo debemos cuidarla”.

Ese concurrido lugar lo visitan cientos de personas y cada una lleva un mensaje o tiene una anécdota. Como el caso de Dora Andrade, quien vino de Quito, Ecuador, a recitarle un verso, como agradecimiento por una canción que hizo suya desde que la escuchó.

Me vine desde Ecuador
a darte gracias mi artista
por tu canción ‘Oye bonita’
que me robó el corazón

“A Diomedes no lo conocí en vida. Solo por sus canciones y en videos, pero me llama poderosamente la atención la manera como componía y cantaba sus canciones. Era un genio de la música vallenata y por eso vine a darle las gracias”, expresó emocionada la mujer ecuatoriana.

La magia de Diomedes

Cuando se les preguntó a los escultores de la obra si habían hablado o saludado en alguna ocasión al artista, Carlos Misael Martínez dijo que solamente lo observó a la distancia en varias presentaciones; en cambio Jhon Peñaloza anotó que lo saludó de mano en dos ocasiones y sintió que tenía magia por todo lo que representaba y hacía en su vida musical.

Precisamente Elvira Maestre, la mamá de Diomedes, relató que su hijo había nacido con los ojos abiertos y como algo sobrenatural lloraba y al rato sonreía.
En cambio, el Diomedes del barrio Doce de octubre estuvo por mucho tiempo alejado de todo ruido en un patio, hasta que el 26 de mayo de 2017, día de San Felipe de Nerí y Santa Mariana de Jesús, luna nueva, como lo indica el almanaque Bristol, fue llevado al trono que hoy ocupa para ser en este momento la escultura más famosa de Colombia.

Jhon Jaider Peñaloza y Carlos Misael Martínez están felices por el rumbo que tomó su escultura, por las felicitaciones que reciben a diario. A pesar de que son los creadores de la famosa escultura de Diomedes, los artistas no se habían sentado en la famosa ‘Silla del Cacique’, y lo hicieron con esa emoción de respeto hacía el hombre que enseñó cantando: “Por eso es que la vida es un baile, que con el tiempo damos la vuelta”.

Los artistas vallenatos se quedaron cortos porque su obra cumbre desbordó todos los cálculos al llegar diariamente más de dos mil personas a la glorieta de Los Juglares, incluso haciendo cola para tomarse sus gráficas.

 

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv