Como es habitual cada inicio de año, el intenso verano de enero ha impactado con fuerza la canasta familiar de la región Caribe. El golpe más sensible se siente en el precio del queso, producto imprescindible en la mesa de los hogares cesarenses.
Tras oscilar entre los $21.000 y $23.000 por kilo durante octubre y noviembre, el costo del derivado lácteo ascendió en enero por encima de los $30.000, lo que representa un incremento superior al 30%.
EL PILÓN dialogó con vendedores y distribuidores de la región, quienes explicaron que la dinámica del mercado local es particular: las grandes queseras —aquellas que acopian leche a gran escala— son las que dictan la tendencia de precios a la que el resto del comercio debe adaptarse. A diferencia de sectores como el cafetero, donde el costo se rige por la bolsa de valores, en el mercado del queso la tarifa se ajusta estrictamente a la oferta inmediata.






