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Columnista - 6 mayo, 2010

DEL FESTIVAL QUE TERMINA

ESTA ESQUINA Por: Hernán Araujo Ariza Pasado el Festival Vallenato, ya con más calma y menos estrés en el ambiente, es bueno analizar algunos detalles que bien pueden ser tenidos en cuenta para las próximas versiones. Comenzó y terminó el festival sin que se lograra acuerdo entre la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata (FFLV) […]

ESTA ESQUINA
Por: Hernán Araujo Ariza

Pasado el Festival Vallenato, ya con más calma y menos estrés en el ambiente, es bueno analizar algunos detalles que bien pueden ser tenidos en cuenta para las próximas versiones.
Comenzó y terminó el festival sin que se lograra acuerdo entre la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata (FFLV) y la Gobernación, sobre el debatido aporte del segundo, como patrocinador habitual de la fiesta. Consideramos una buena oportunidad para reabrir el debate sobre la conveniencia de financiar parte del festival con recursos públicos.
No dudamos de la probidad de la FFLV, pero creemos que ya el festival tiene suficiente renombre y madurez como para financiarse con los patrocinios de la empresa privada, solamente. Con eso se quitan de encima a los que a veces se les da por molestar con ese tema. Solo es cuestión de encargar a alguien -con más anticipación- para visitar y ‘seducir’ nuevas empresas; y no esperar a que ellas lleguen.
En cuanto al homenajeado, tuvo que sentirse muy a gusto en el cielo, pues fue una semana de casi diez días, donde se le rindió tributo a un Rafael Escalona que permanecerá inmortal en nuestro recuerdo. Lo más grato fue ver a sus hijos encargados de recibir todos los honores, especialmente la inspiradora de “La casa en el aire”.
Pese a ser Escalona, según el lema de este año: “El más grande de todos”, yo si creo conveniente que la FFLV revisara el nombre de Leandro Diaz como figura central de la versión 44°. Méritos tiene tantos como el ‘maestro’ o más, si tenemos en cuenta la calidad de las canciones compuestas, pese a su ‘mal’ (como el mismo lo nombra en “Dios no me deja”). Ojalá el homenaje para este valioso juglar fuera en vida y no póstumo.
Leandro no es una figura valiosa para el folclor solamente; es un ejemplo de superación para toda la humanidad. Y me atrevo a asegurar que tiene la mente y la imaginación más prodigiosa del mundo entero; solo por eso debemos rendirle todos los tributos a este hombre, mientras viva. Lo que no impide volverlo a homenajear cuando descanse en paz.
En la parte previa al festival que terminó, toca señalar algunas fallas. El año anterior hubo preventa de boletas, se publicaron los precios y la lista de artistas; con casi un mes de anticipación. Uno entiende que se presenten problemas de última hora, pero no es bueno que se dejen coger del tiempo así.
Del artista internacional muchos dirán “que muy caro”, “que poquito tiempo”, “que muy pretencioso” y demás pendejadas; pero nadie puede negar lo impecable que terminó siendo el show y la noche del día que cantó Marc Anthony. La entrada ¿costosa? Si. Pero como dice su canción, “Valió la pena”.
En términos generales, muy bueno el festival, pese a coincidir con un calendario sin el lunes festivo. Y como es costumbre, esperamos que el próximo sea mejor.
MI ÚLTIMA PALABRA: Conversando con un amigo sobre los debates de candidatos presidenciales, escuché una reflexión que me marcó tanto, que me atrevo a compartirla con ustedes. Me dijo (palabras textuales): “Me pasa algo curioso. Yo a Mockus no le entiendo muy bien lo que dice, pero le creo. Mientras que a ___ (omitimos su santo nombre por prudencia) le entiendo perfectamente, pero es que no le creo nada”. Contundente!.

Columnista
6 mayo, 2010

DEL FESTIVAL QUE TERMINA

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Hernán Araujo Ariza

ESTA ESQUINA Por: Hernán Araujo Ariza Pasado el Festival Vallenato, ya con más calma y menos estrés en el ambiente, es bueno analizar algunos detalles que bien pueden ser tenidos en cuenta para las próximas versiones. Comenzó y terminó el festival sin que se lograra acuerdo entre la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata (FFLV) […]


ESTA ESQUINA
Por: Hernán Araujo Ariza

Pasado el Festival Vallenato, ya con más calma y menos estrés en el ambiente, es bueno analizar algunos detalles que bien pueden ser tenidos en cuenta para las próximas versiones.
Comenzó y terminó el festival sin que se lograra acuerdo entre la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata (FFLV) y la Gobernación, sobre el debatido aporte del segundo, como patrocinador habitual de la fiesta. Consideramos una buena oportunidad para reabrir el debate sobre la conveniencia de financiar parte del festival con recursos públicos.
No dudamos de la probidad de la FFLV, pero creemos que ya el festival tiene suficiente renombre y madurez como para financiarse con los patrocinios de la empresa privada, solamente. Con eso se quitan de encima a los que a veces se les da por molestar con ese tema. Solo es cuestión de encargar a alguien -con más anticipación- para visitar y ‘seducir’ nuevas empresas; y no esperar a que ellas lleguen.
En cuanto al homenajeado, tuvo que sentirse muy a gusto en el cielo, pues fue una semana de casi diez días, donde se le rindió tributo a un Rafael Escalona que permanecerá inmortal en nuestro recuerdo. Lo más grato fue ver a sus hijos encargados de recibir todos los honores, especialmente la inspiradora de “La casa en el aire”.
Pese a ser Escalona, según el lema de este año: “El más grande de todos”, yo si creo conveniente que la FFLV revisara el nombre de Leandro Diaz como figura central de la versión 44°. Méritos tiene tantos como el ‘maestro’ o más, si tenemos en cuenta la calidad de las canciones compuestas, pese a su ‘mal’ (como el mismo lo nombra en “Dios no me deja”). Ojalá el homenaje para este valioso juglar fuera en vida y no póstumo.
Leandro no es una figura valiosa para el folclor solamente; es un ejemplo de superación para toda la humanidad. Y me atrevo a asegurar que tiene la mente y la imaginación más prodigiosa del mundo entero; solo por eso debemos rendirle todos los tributos a este hombre, mientras viva. Lo que no impide volverlo a homenajear cuando descanse en paz.
En la parte previa al festival que terminó, toca señalar algunas fallas. El año anterior hubo preventa de boletas, se publicaron los precios y la lista de artistas; con casi un mes de anticipación. Uno entiende que se presenten problemas de última hora, pero no es bueno que se dejen coger del tiempo así.
Del artista internacional muchos dirán “que muy caro”, “que poquito tiempo”, “que muy pretencioso” y demás pendejadas; pero nadie puede negar lo impecable que terminó siendo el show y la noche del día que cantó Marc Anthony. La entrada ¿costosa? Si. Pero como dice su canción, “Valió la pena”.
En términos generales, muy bueno el festival, pese a coincidir con un calendario sin el lunes festivo. Y como es costumbre, esperamos que el próximo sea mejor.
MI ÚLTIMA PALABRA: Conversando con un amigo sobre los debates de candidatos presidenciales, escuché una reflexión que me marcó tanto, que me atrevo a compartirla con ustedes. Me dijo (palabras textuales): “Me pasa algo curioso. Yo a Mockus no le entiendo muy bien lo que dice, pero le creo. Mientras que a ___ (omitimos su santo nombre por prudencia) le entiendo perfectamente, pero es que no le creo nada”. Contundente!.